Panorama Cajamarquino

Así se pierden las Ligas

otra oportunidad perdida, otra ocasión para llegar al Bernabéu líder, otro día para ofrecer un buen nivel y acabar con las dudas. El gol de Sandro, azulgrana en plena excedencia, y la puntilla de Jony castigaron a los de Luis Enrique y los apartaron del liderato, con la MSN desquiciada y Neymar expulsado. Uno de esos días en los que se puede perder un campeonato.

Fue tal el error de Luis Enrique con el once que presentó en La Rosaleda que en el descanso ya gastó dos cambios. Al minuto 60 ya había agotado las tres sustituciones. Se demostró, un día más, que el banquillo del Barça no da el nivel. Tan contundente como demostrable partido tras partido. André Gomes sumó otra pésima actuación y agotó su crédito, inexistente ya desde hace muchas jornadas salvo para Luis Enrique.

Al bajo nivel del portugués se sumaron Denis Suárez y Mathieu, los dos señalados en el paso por vestuarios. El aciago día de Suárez o las dos acciones infantiles que le costaron la expulsión a Neymar también sumaron en el desastre azulgrana. En el día que tocaba dar el do de pecho, el Barça desafinó por completo.

Y eso que el equipo de Luis Enrique comenzó relativamente bien. Dominó y pudo abrir el marcador con una gran ocasión de Suárez tras un sublime pase largo de Jordi Alba. Como en tantos otros duelos, Kameni salió airoso de su encuentro con la MSN. Sacó una mano milagrosa al disparo del uruguayo, que pareció no reponerse nunca de esa jugada.

A la media hora de juego fue André Gomes el que desaprovechó un mágico servicio de Messi. Se durmió el portugués y Rosales le ganó la posición para evitar el remate. Casi de inmediato, el Málaga ponía patas arriba el partido con el gol de Sandro. Mathieu tiró de la peor manera posible el fuera de juego y eso habilitó a Sandro, que definió ante un inmóvil Ter Stegen.

Tomó cartas en el asunto Luis Enrique. Rectificó más bien el error de confiar en una profundidad de plantilla que no es tal. Pero la entrada de Iniesta y Sergi Roberto no fue suficiente. El partido se convirtió en una locura de la que el Málaga salió vivo. O quizá el Barça. No se sabe muy bien quién evitó un mal mayor.

Fruto de ese exceso de euforia cayó Neymar en la trampa y dos acciones absurdas le echaron del partido. Al despropósito general se sumó Gil Manzano. Primero al anular un tanto a todas luces legal de Peñaranda y poco después al sacar fuera del área un claro penalti sobre Sergi Roberto. Y mientras, el VAR en la recámara.

En medio de la desesperación lo intentó el Barça, dejando un solar a sus espaldas y rezando para que el Málaga no buscase hacer sangre. En los escasos amagos en los que rozó el empate apareció Kameni. Y cuando la esperanza se desvanecía llegó el contraataque definitivo de los andaluces para que Jony rematase a un Barça irreconocible. Alejado de su identidad, aún más lejos de una Liga que se le escapa entre las manos. Una jornada menos, un punto más que remontar.

Fuente: Marca.com

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