Panorama Cajamarquino

Colombianos…

No se trata de xenofobia ni de buscar generar alarmismo sobre personas de otra nacionalidad en nuestro país, sencillamente de aplicar la ley como es debido y sancionar de inmediato a los infractores. El Perú siempre ha sido un país generoso y acogió cuando era preciso a personas de todo el mundo, desde los japoneses en los albores del siglo pasado hasta a los cubanos en la década del ´80 que huían de su país por razones políticas. Haitianos luego del fatídico terremoto que asoló su país en el 2010 y sirios refugiados que huyen del actual conflicto en su continente.

Tiroleses y prusianos han hecho en nuestro país una historia nueva y diferente y hoy muestran al mundo un trozo de su patria en nuestra selva. Los nisei también fueron exitosos (Uno de ellos aunque fraudulentamente hasta llegó a ser presidente, luego reconoció que era japonés). Los chinos se convirtieron en exitosos bodegueros al comienzo para ser luego grande empresarios y excelsos cocineros de los populares “chifas”. Argentinos sin oficio ni beneficio también llegaron al Perú y en menos de lo que canta un gallo, escalaron en canales de televisión y se convirtieron en superestrellas. Incluso muchos chilenos, después de la guerra decidieron quedarse en el Perú y todos fueron bien acogidos. Ni que hablar con los esclavos de Angola que tuvieron amplia descendencia en nuestra patria y que hoy constituyen nuestra herencia y orgullo afro con nuestro emblemático San Martín de Porres. Y en Cajamarca región, Chugur (en Hualgayoc) con alemanes y Celendín con judíos, mixturaron su raza y vemos esa rara belleza de su gente.

El Perú siempre fue generoso con los visitantes, pero esta vez nos toca hablar de un caso excepcional. Varios colombianos han llegado a Cajamarca y no precisamente porque sean hábiles futbolistas, sino para ejercer un ilícito negocio. Su ingreso a nuestro país lo han hecho de manera ilícita y no cuentan con documentación alguna, menos con trabajo que garantice su estadía en Perú. Se dedican a realizar préstamos de dinero con altísimos intereses que multiplican  con el paso de los días y luego extorsionan a sus víctimas amenazándolas de distintas formas, se valen para ello del uso de motocicletas en las que se desplazan para notificar a sus “clientes” de los pagos que deben realizar y de las amenazas que hacen cuando los clientes incumplen con ellos.

La modalidad ya opera en Cajamarca y se está extendiendo peligrosamente a otras provincias como Celendín, por ejemplo, y pese a que ha habido ya algunas denuncias y hasta se han hecho capturas de los indocumentados, han sido dejados en libertad y más personas de este tipo y nacionalidad se incrementan día a día.

La policía y demás autoridades tienen una gran tarea en poner freno y fin a este problema, el Perú ya tiene bastantes conflictos y actos delincuenciales con nuestros compatriotas como para darnos el lujo estar importando lacras sociales de países vecinos. Eso explica el incremento de sicarios en nuestra ciudad y la suma de actos extorsivos cada día más.

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