Panorama Cajamarquino

Real Madrid Goleó En Riazor Con Doblete De James Rodríguez

Con Cristiano en casa. Con Casemiro, Modric y Benzema sentados. El plan de Zidane no era arriesgado porque siempre funciona. Los planes siempre salen bien con Isco. El ‘Equipo B’ -que merece de todo menos esa letra- es el primero fuera de casa y resulta. Se recuerdan pocos momentos de tan buen fútbol de este Madrid como el que dio en Riazor. Con un Isco extraordinario. Con Asensio. Con Lucas y Morata. Con un portentoso Kovacic. También con James.

Tras perder el Clásico, a Zidane no le apretó la corbata. Tiró del plan alternativo porque se fía de los que lo conforman. Porque sabe que los chavales le corresponden. Si el Real Madrid gana esta Liga será tanta de ellos como de la BBC, incluso más si cabe.

Se le achacan cosas a Zizou, pero hay algo innegable. El Madrid tiene una plantilla tremenda, pero si no la utilizas se reduce. El entrenador la ha convertido en un plantillón. En mayúsculas. Tiene enchufado al equipo entero. No se recuerda mejor gestión en el Bernabéu. El valor de Zidane en este aspecto es tan innegociable como emitir siempre por la BBC en los partidos que ve todo el mundo. Esos en los que también tiene que jugar Isco. Donde sea. No rompe los esquemas del equipo, rompe los del rival.

En La Coruña el Real Madrid no dejó todo para el final. Sin Sergio y su minuto ‘noventayRamos’, los blancos madrugaron. El Dépor mostró un agujero y por allí pasó el balón de Isco para Morata, que marcó a los 52 segundos. Los de Mel casi que ni se habían atado los córdones de sus botas. Fue la primera escena de una obra magnífica.

El Madrid no lo pudo hacer más bonito. Jugó al fútbol como los ángeles durante una media hora primorosa. No sólo fueron adornos. Los blancos hicieron otro tanto (James), pegaron dos palos y generaron ocasiones con la facilidad con la que Isco mueve la pelota. Asensio, Morata y Lucas perdonaron goles cantados, incluso a Álvaro se le anuló uno legal. El Dépor fue invitado de excepción al salón. Allí jugó el Madrid. Como en casa. En la de los Alarcón.

Pero el Madrid tuvo un problema. El Deportivo pisó campo contrario después de una noche en la cueva y marcó. Kakuta convirtió un disparo en un pase a Florin, que fusiló a puerta vacía. Parecía mentira. En el 0-6 mental se dibujó un 1-2. Que pudo ser empate si el rechace de Casilla que pegó en el cuerpo de Sidnei no se pierde por línea de fondo.

El equipo de Zidane se complicó un partido que era suyo de arriba a abajo. Pero fue por muy poco tiempo. Hasta que reapareció Isco. Robó, se fue del que quiso y la pelota no la soltó. El juguete era suyo. Le hicieron falta en la frontal, y ni por esas. Se levantó, recuperó la ruleta que su entrenador convirtió en ‘Marsellesa’ y asistió a Marcelo, que regaló el gol a Lucas. El de Arroyo de la Miel endulzó el fútbol del Madrid. Contra el Barça, el tarro de sus esencias permaneció cerrado.

Tanto tenía que cambiar la noche para el Dépor que Mel quitó a su portero al descanso. Lux, no recuperado de un balonazo de Morata, dejó su lugar a Tyton. También entró Fernando Navarro para intentar tachar la buena letra del Madrid de Isco. James se apuntó el cuarto del Madrid y el malagueño marcó el quinto. Más goles para adornar a un Madrid que tiene un fondo de armario de gala.

Zidane tuvo tiempo después de sacar a Casemiro para que cerrase la cuenta (2-6) después del gol clásico de Joselu al Madrid. Ya no estaba Isco, que se fue aplaudido mientras Zidane apuntaba su nombre haciendo una ruleta. Y hasta jugó Tejero. Un partido menos para ser campeón.

Fuente: Marca