Panorama Cajamarquino

“Quiero que PPK vea mi caso”

Korina Rivadeneira es una venezolana ilegal en nuestra patria. Mario Hart es un payaso que funge de piloto de carreras. Ambos cruzaron sus miradas entre los programas vergonzosos en los que salen a diario y cuando la Policía de Extranjería y Migraciones notificó a la venezolana que la deportaría por su condición de ilegal decidió burlarse de la ley peruana y montar una boda que además le traería réditos publicitarios.

Y así fue, las dos “celebridades” hicieron el montaje de una boda amparados en parte de esa fauna mediática que es la farándula peruana y que en la mayoría son extranjeros y quienes no lo son, pertenecen a una pléyade de peruanos acomplejados que viven en un mundo irreal, inexistente.

No solo esa fauna les sirvió como extras en ese burdo montaje de un matrimonio, para ello se coludieron autoridades de todas las calañas. Frívolos embusteros, alcaldes, jefes de registros civiles, padres y hasta abuelos se prestaron para esa pantomima hipócrita que alimentó a la televisión basura por unos días con la noticia de la sacrosanta boda.

Y los mismos especímenes que los rodean y que pregonaron el casorio con bombos y platillos empezaron a escarbar en esa inmundicia y se cayó el velo, no de la novia, sino de la mentira. La farsa fue puesta al descubierto y la alcaldesa se lavó las manos echando de su puesto a la jefa del Registro Civil de su municipio y el papá de un excómico ambulante salió a defender lo indefendible aduciendo que su hotel de mala muerte era la vivienda de la llanera y hasta el editor del periódico donde se publicó el anuncio de la boda se hizo el cojudo diciendo que fue sorprendido y que actuó de buena fe.

Ante la evidencia y sin telón que oculte el montaje la pareja salió a llorar en programas que dicen llamarse serios… o sea esos que conducen Magaly Medina o Beto Ortiz. Y explicaron su tragedia secundados por un abogado de dudosa reputación y que vive de la farándula.

“El matrimonio no ha sido un recurso. Que yo sepa las personas se casan por amor”, dijo el piloto. “Lucharé hasta lograr quedarme porque él es mi esposo, lo amo”, agregó la modelo con descaro. Y sentenció con un pedido atroz: “Quiero que PPK vea mi caso”, dijo sin vergüenza alguna. Como si el presidente no tuviera cosas qué hacer.

Ojalá que la policía de Migraciones se ponga los pantalones y expectore a esa sarta de frívolos que son un mal ejemplo para la juventud peruana. Que embarque a todos esos individuos que anclaron en nuestra patria para denigrarla, insultarla, mofarse de nuestra cultura y encima cholearnos. Que sancionen como es debido a ese par de esposos farsantes y que regresen a su patria a esos otros que solo han hecho que Lima sea más horrible de lo que ya era cuando todos los que la habitábamos éramos peruanos.

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