Panorama Cajamarquino

Tecnocracia como salida

Hay una reforma que viene pasando inadvertida, pero que resulta igual de importante que la universitaria, nos referimos a la educación superior tecnológica.

Está por aprobarse el reglamento de la Ley de Institutos y Escuelas de Educación Superior, que pondrá en marcha toda una serie de cambios para terminar con la precariedad e improvisación que ha imperado en este rubro por mucho tiempo, y dará paso a un sistema que garantice una formación de calidad a los jóvenes, un proceso similar al que siguen las universidades.

“El reglamento es importante para empezar con todos los cambios que trae la ley, entre los que destacan nuevos procesos para la apertura y el cierre de institutos, la fusión y desaparición de carreras profesionales, la homologación de créditos entre el nivel técnico y universitario, y la creación de una carrera pública para docentes del sector público”, ha señalado Daniel Alfaro, director de Educación Técnico-Productiva y Superior Tecnológica y Artística del Ministerio de Educación (Minedu).

En efecto, con este nuevo marco, los institutos de educación superior tecnológica (IEST) deberán pasar por un proceso de licenciamiento para asegurar que cumplan condiciones básicas de calidad, en infraestructura, equipamiento, docentes o planes de estudio, de lo contrario serán cerrados de manera definitiva. Además, se priorizarán las carreras en función de las necesidades de cada región, y no de acuerdo con la popularidad o demanda; crear escuelas tecnológicas (4 años de estudio), con capacidad para otorgar el grado de bachiller, y así sus egresados puedan continuar estudios de posgrado en las universidades.

Se trata de una reforma que, al igual que la universitaria, ha tardado mucho, pues si desde hace 20 años venimos hablando de desarrollo, crecimiento y competitividad, necesitamos a los trabajadores que nos lleven por ese camino.