Panorama Cajamarquino

De Madre Mía a padre mío

Cada día se complica más la situación del expresidente Ollanta Humala con las nuevas denuncias que van apareciendo en su contra por los crímenes ocurridos en la base de Madre Mía en el año 1992 y que pone en evidencia su actuar en contra de la población de esa zona.

Madre Mía ha resultado una piedra en el zapato para el exgobernante que ya tenía todo casi listo para hacer maletas y salirse del Perú junto a su esposa, la misma que hasta trabajo ya tenía en la FAO gracias a sus vínculos con cuestionados personajes de Brasil hoy inmersos en el caso Odebrecht.

El tiro les ha salido literalmente por la culata con la aparición de testigos del sonado caso del que salió bien librado cuando era candidato y a quienes habría comprado por módicas sumas para que cambien su versión ante el Ministerio Público y el Poder Judicial. Se suma a ello la declaración de Marcelo Odebrecht quien declaró haber entregado a Nadine Heredia 3 millones de dólares para la campaña del expresidente.

Por su parte Keiko Fujimori ha sido víctima de un arrebato de papitis y ha anunciado que presentará un Habeas Corpus para buscar la libertad de su padre Alberto Fujimori, sentenciado por crímenes de lesa humanidad, compra de líneas editoriales de diferentes diarios, revistas, radios y canales de televisión; además de haber hecho una repartija millonaria con Vladimiro Montesinos.

Alejandro Toledo sigue prófugo y a buen recaudo y tal parece que el gobierno de PPK tampoco tiene mucho interés en que se lo capture. Mientras eso sucede Alan García ha salido ileso de toda acusación y más allá de las siglas AG en algunos documentos de la mafiosa Odebrecht no hay nada que lo vincule ni denuncias ni cuentas.

Aunque no creemos que Alan García este tan cristalino como parece, por el momento está tan limpio como sábana de predicador, no obstante no todo está dicho en esta maraña corrupta que ha sido liderada por la corrupción de los últimos gobernantes del país y que los que no están presos, están prófugos o investigados.

Todo indica que las últimas décadas de nuestra historia los peruanos estuvimos gobernados por un grupo de pillos, de vulgares delincuentes que además dirigían los destinos de nuestro país, pero que coimeaban de la manera más ruin. Que negociaban con drogas y que hasta las trasladaban en el avión presidencial. Que además mataban o mandaban matar. Que compraban aviones que no podían alzar vuelo porque lo único que ellos alzaban eran los millones y millones de todos los peruanos.