Panorama Cajamarquino

El Barça cierra la Liga con una remontada de consolación

No la quiso en Vigo, tampoco en Riazor. Ni mucho menos en La Rosaleda. La falta de ambición azulgrana reapareció en el Camp Nou para confirmar que este Barça no mereció ganar la Liga. Sufrió y ganó con polémica al Eibar para al menos despedir la temporada en casa como debía. Levantó un ‘doblete’ de Inui con tantos de Juncá en propia puerta, dos de Messi y otro de Suárez en una reacción tan intrascendente como tardía. La Liga ya había viajado hacia Madrid.

El equipo de Zidane echó el telón en La Rosaleda e Inui ejerció de acomodador para desalojar las pocas ilusiones que permanecían en sus butacas del Camp Nou. El japonés sacó dos latigazos que azotaron la maltrecha defensa azulgrana. Otro de los males que los de Luis Enrique han arrastrado a lo largo de la temporada. Frágil, despistada, apática y sin la agresividad que requiere un decente balance defensivo. Todo ello agravado cuando, como hoy, falta Piqué en el campo.

Fue capaz el Barça de levantar el partido, con polémica, por vergüenza. Un liviano ataque de orgullo que debió darse mucho antes. El título ya era imposible, el Madrid sí había dado la talla en los momentos clave. Al menos Luis Enrique tuvo una digna despedida. Lo merecía tras una bonita etapa con triste final.

Quizá el desalentador y prematuro tanto de Cristiano adormeció a los azulgrana. Puede que fuera el ímpetu de un incómodo Eibar el que pusiera el partido cuesta arriba. Por una razón u otra, el Barça nunca se acercó al título en el último pase de una película que ya llegó a su fin. Toca rearmarse, reforzar el equipo y regenerar ilusiones. El eterno rival va lanzado. Unos tanto, otros tan poco.

La depresión del Barça sirvió para una bonita exhibición de Inui. El japonés saltó a escena con una de sus mejores interpretaciones posibles. Fusiló a Ter Stegen por partida doble mientras Suárez se estrellaba ante un Yoel de Oscar.

Acumulaba ocasiones el Barcelona hasta que un golpe de fortuna le devolvió al partido. Neymar lanzó un mano a mano al palo y el rechace lo envió a la red Juncá. No estaba fina la MSN y aún así se encargó de darle la vuelta al partido. No sin antes añadir un poco más de polémica a una temporada marcada por los errores arbitrales. Tanto de un lado como de otro. Lo dijó Piqué y lo demostró Hernández Hernández un día más al señalar dos penaltis que no eran.

Dos penaltis con sobreactuación

Un cómico tropezón de Alba puso en las botas de Messi la posibilidad de empatar el choque. Ni con esas conseguía el Barça equilibrar el partido. Sus piernas estaban en el Camp Nou pero su cabeza, su mente, perdida y confusa, estaba en la Rosaleda.

Decidido el título, el Barça se centró en acabar esta Liga de la mejor manera posible. Suárez enganchó un balón pasado a la salida de un córner y el Camp Nou reclamó su consuelo. Era la única manera de que el uruguayo encontrase el gol en un día aciago.

Poco después apareció Neymar para engañar a un colegiado errático con un ‘piscinazo’ que mandó a Capa a los vestuarios injustamente. Esta vez sí, Messi confirmaba la remontada. Su cuarto gol, tras una jugada marca de la casa, le aseguraba al argentino una Bota de Oro que brillará menos que nunca. El objetivo era otro, y el Barça no mereció alcanzarlo. Ni siquiera por su victoria en el Bernabéu. Es en campos como La Rosaleda donde se ganan ligas. Que se lo digan al Madrid.