Panorama Cajamarquino

¡Qué no pase la desgraciada!

En la década de los ´90 se engendró la televisión basura que hoy tenemos como el pan nuestro de cada día y la abanderada y madre putativa, hoy convertida en abuela de esa deplorable línea de hacer televisión, fue Laura Bozo, autodenominada “La abogada de los pobres”.

En tiempos de la dictadura fujimorista Bozo tenía un programa en la que presentaba historias falsas como si fueran verdaderas y en las que se mostraba lo más bajo del ser humano, las miserias más grandes de la vida familiar y hasta se llegaba a golpear a los invitados.

Laura Bozo en esos tiempos fue la aliada de la mafia y vivió un tórrido romance con Vladimiro Montesinos, que aunque ella ahora dice “fue por amor”, hoy todos sabemos que fue por el afán de empoderarse y de manejar ciertas situaciones con la ayuda del mismo gobierno.

Fue la incondicional de Alberto Fujimori y se alquiló para el montaje de la democracia en el Perú. Derramaba lisura – sin ser La flor de la canela- en cada programa y nunca se vio antes en la televisión peruana un programa más asqueroso ni truculento que el que esa mujer conducía.

Cuando cayó la mafia y se hicieron las pesquisas, salieron a luz todas las miserias de su vida en televisión y fuera de ella. El Perú entero, entonces, supo que era la amante de Vladimiro Montesinos por las denuncias que hizo la secretaria personal del exjefe del Servicio de Inteligencia Nacional y se conocieron todas las inmundicias de las que se valió para llegar hasta donde llegó.

Luego de unos meses en prisión domiciliaria por todas sus malandanzas emigró a México, lo que resultó ser un alivio para todos los peruanos, porque la televisión peruana en algo se limpió de la basura de cada día. Y en México volvió a la carga, era el antagonismo de Midas, transformada en la reina Midas de todo programa convirtiendo en excremento todo lo que tocaba.

Y los mexicanos la soportaron con estoicismo unas temporadas porque dijo que odiaba a Perú y que era mexicana e italiana – Por una antiquísima alcurnia-, pero decía que odiaba al Perú y a los peruanos.

Hoy, vieja como una secoya ha vuelto a sus canales amigos a buscar protagonismo y a exigir – como si tuviera algún derecho- la libertad de Alberto Fujimori. Su amigo Nicolás Lucar, quien alguna vez quiso traerse abajo el gobierno transitorio de Valentín Paniagua le ha dado sendos espacios y un grupo de periodistas afines a la mafia de igual modo le abrieron las puertas…

En sus tiempos estercoleros Laura Bozo tenía una frase que se hizo famosa para hacer pasar a sus invitados a su set: ¡Qué pase el desgraciado…! Decía, esta vez los millones de peruanos en conjunto le gritamos ¡Qué no pase la desgraciada! Que se vuelva a México o Italia o a las antípodas que aquí no la queremos nuca más.