Panorama Cajamarquino

Mamita dame mi chucho

Manuela D’Ávila es una diputada del Partido Comunista de Brasil que colgó una foto en Instagram dando de mamar a su hija mientras debatía en el Congreso. La foto ha reabierto el debate sobre la lactancia en las redes sociales y D’Ávila ha sido foco de todo tipo de críticas.

La reacción de la gente a la imagen, como ha subrayado la diputada, es una prueba más de la importancia de leyes como la que se aprobó en el estado brasileño de Rio Grande do Sul, que garantiza que las mujeres puedan amamantar a sus hijos en cualquier lugar, público o privado, aunque existan espacios especialmente asignados para esta actividad.

Hace unos meses se retiró a  una madre de un centro comercial porque estaba dando de lactar a su bebé en público. En Argentina se quiso detener a una joven de 22 años porque estaba a amantado a su bebe en una plaza, el hecho ha sido repudiado y se ha convocado a una “teteada masiva” en solidaridad de Constanza Santos.

El dar de lactar es un hecho natural, es el ojo moralista el que lo hace perverso o pornográfico, el que le da un tinte de morbo y que lo sataniza… todos los seres humanos hemos lactado los pechos de nuestras madres, es lo más normal del mundo.

Uno de los afamados libros del destacado sociólogo cajamarquino José Pérez Mundaca es el llamado Mamita, dame mi chucho: donde se estudia los servicios de salud en el área rural. Seno, teta, chucho, pecho… como queramos llamarlo, es el fundamento de la vida de los bebés y por lo tanto la lactancia un acto que se debe respetar y valorar.

Nuestro Ministerio de Salud, por ejemplo, realiza concursos anuales de “el bebé mamón” en donde se fomenta la lactancia materna como el principal alimento para los recién nacidos y se destaca la importancia de la misma.

Como en todas partes se cuecen habas, existen algunas madres que se niegan a dar de lactar a sus hijos por el absurdo temor de que sus senos se les caigan y afecte su estética, felizmente son solo unas cuantas y la gran mayoría se siente feliz de dar de lactar a sus hijos como parte de ese ciclo maravilloso de la vida.

Es inaudito que en la actualidad se condenen hechos como la lactancia en público o que se reproche a una madre, el hecho extraordinario de dar de lactar a su bebé ante los demás. Tenemos que desterrar ciertos prejuicios de nuestra cultura, pensar que una mujer dé de lactar a su hijo en cualquier parte del mundo es pecaminoso o morboso es una grandiosa insolencia.

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