Panorama Cajamarquino

Al maestro con amor

La labor docente es una de las más sacrificadas en nuestro país, no solo por los paupérrimos sueldos con los que los maestros viven, sino también por las condiciones innobles en las que trabajan, muchas veces a horas de distancia de donde habitan y en las condiciones deplorables en cuanto a infraestructura y materiales para realizar una adecuada labor.

Los maestros siempre han sido vistos como una clase inferior, pese a que ellos son los formadores de los hombres y mujeres que pertenecen a todas las profesiones. Siempre han sido relegados a un segundo plano por factores económicos, los maestros en el Perú siempre han vivido pobremente aunque con mucha dignidad.

A diferencia de otros países y estados en nuestro país ser docente es una idea que para muchos resulta descabellada porque es una profesión a la que se la mira con desdén, quien quiere estudiar educación es calificado como un ser sin muchas aspiraciones y que ha caído en la mediocridad, en estudiar algo para no quedar relegado en la nada. Sin embargo, los docentes son la base de la estructura social porque son los que imparten educación por donde van, conocimiento por donde pasan y sabiduría como una estela por las aulas que año tras año van dejando en su vida.

Hoy la carrera de educación es una carrera casi en extinción por las malas políticas que aplicaron nuestros gobiernos y que la fueron denigrando paulatinamente, fueron desapareciendo muchos institutos pedagógicos y se orquestó una campaña para eliminar a los docentes e inmiscuir a cualquier profesional en la docencia como si la pedagogía fuera solo el conocimiento.

Sin maestros no tendríamos los grandes historiadores que ha tenido nuestra patria, los enormes literatos, magníficos poetas, telúricos danzantes y locuaces músicos. Sin los maestros no habría médicos, policías, ingenieros, soldados, secretarias… sin ellos las escuelas y colegios no existirían, los jardines de infancia serían un sueño irrealizable.

Pero se pensó que el maestro es el pueblo puro, el hombre pobre que compraba su pan en la mañana y que con limitaciones almorzaba y cenaba, un hombre amigo del zapatero remendón  al que visitaba con frecuencia y más amigo del bodeguero que fiaba…. Los gobiernos arrinconaron a los maestros ¿Cómo iban a comprar un libro si no alcanzaba ni para un periódico? Y se convirtieron entonces en ratones de biblioteca.

Hoy en algo ha mejorado la situación del maestro, en algo y así como los hay malos están los otros que son los buenos y que son la mayoría, los que se desvelan preparando una clase, los que fotocopian un libro, los que hacen de la enseñanza un arte… aquellos que se merecen todo nuestro respeto y cariño.

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