Panorama Cajamarquino

Sunafil y lo mucho por hacer

El Gobierno quiere cumplir con su promesa de ampliar a 60% el número de trabajadores en planilla al 2021, que ahora está en apenas 28%, definitivamente la fiscalización es una pieza clave en el resultado.

No hay aquí un ánimo de hacer apología de la política de la zanahoria y el garrote, pero una entidad rectora y supervisora como la Sunafil debe tener todos los elementos para orientar, fiscalizar y sancionar cuando sea necesario, y qué bien que para ello cuente con la colaboración de otros organismos del Estado.

Con el tema de la formalización laboral debe pasar lo mismo que sucedió con los impuestos en el Perú, que muy pocos pagaban hasta la década de 1990, cuando se creó la Sunat, y entonces hubo cruce de información, denuncias, embargos, y, claro, muchos se preocuparon por tributar por miedo a que ‘te caiga la Sunat’.

Así, mientras la antigua Dirección General de Contribuciones con las justas llegaba al 3% de presión tributaria del PBI, la actual administración tributaria ha llegado hasta el 14%, pero, lo más importante, está inculcando la cultura de pagar impuestos.

Justamente, gracias a la asistencia técnica de la entidad recaudadora, la Sunafil ha podido verificar sus datos, compartir información, y con ello elaborar un mejor plan inspectivo para este año, y la estrategia ya empieza a dar sus frutos.

Del análisis realizado, se ha concluido que la prioridad es atacar la informalidad presente en empresas de más de 50 trabajadores que están reportando inconsistencias entre el número de colaboradores, la actividad económica y el nivel de ventas. Otro elemento es la alta rotación de ingresos y la salida de trabajadores.

En el tema de la fiscalización laboral hay mucho por hacer, la Sunafil apenas tiene tres años de creada, pero es alentador que la arquitectura institucional funcione.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *