Panorama Cajamarquino

Interpelación: Ese juego de sombras chinescas

El fujimorismo sigue obstinado en poner trabas al gobierno y en desdibujar la triste imagen que ha proyectado el oficialismo en menos de un año. No solo ha sacado a piezas clave del gobierno, como es el caso del exministro Jaime Saavedra, sino que también se ha inmiscuido directamente en todo cuanto ha podido y ha querido.

Este es el fujimorismo fracasado, aquel que perdió en las urnas y que sigue sin creerlo y que no se ha rendido, aquel que nos recuerda a un ajedrecista que está en desventaja de posición, pero tiene mayor cantidad de piezas y sobretodo peones, por lo que complica la partida al Estado.

Así lo ha hecho desde el comienzo de este gobierno y ha hecho sentir su poderío en cada ocasión que se le ha presentado. Con desparpajo y vulgaridad sigue aplicando las tácticas y estrategias montesinistas de los años ’90 y hace seguimientos, filma y fotografía a políticos y revienta bombas mediáticas bajo el amparo de alguna prensa que aún le debe favores y que por lo tanto todavía se somete.

Cualquier circunstancia es suficiente para el fujimorismo para someter a un ministro a interpelación. Ha hecho de esa facultad que tiene el Congreso de la República para que un ministro acuda a su sede a explicar un tema controversial, para aclarar un conflicto jurídico o de otro tipo que genere inquietudes entre los parlamentarios; un triste juego de sombras chinescas que maneja a su antojo y conveniencia.

Tras la interpelación hay tres posibilidades. Primero, que las dudas queden resueltas y que ahí acabe el proceso. La segunda es que el ministro pida un voto de confianza a su trabajo. Si se le niega es como una censura y deja el cargo. La tercera es que se presente una moción de censura. Si la mayoría vota a favor de su censura, el ministro es obligado a renunciar.

Como los fujimoristas son mayoría en el Congreso tienen siempre las de ganar en una interpelación porque actúan como un cardumen en el mar, como avispas ponzoñosas en el campo, como una jauría de hienas lo hace en la oscuridad de la noche, así se comportan los fujimoristas con el actual gobierno que no ha sabido hasta ahora actuar con la drasticidad que esta situación lo amerita.

Hemos llegado al punto que cada vez se hace más fuerte el coro de voces que piden a PPK que cierre el Congreso, lo que en realidad es un despropósito inmoral ya que PPK es un demócrata y no un dictadorzuelo como Fujimori, quien no tuvo el menor reparo para cerrar el Congreso cuando vio que la oposición en los años ’90 no estaba dispuesta a regalarle el país. Sin embargo más allá de la imposibilidad democrática de cerrar el Congreso por nuestro actual presidente del Perú es gozoso preguntarse ¿Qué dirían los fujimoristas si PPK actuara como actuó su líder Alberto Fujimori e hiciera lo mismo que el dictador de marras hizo?

Al paso que vamos los fujimoristas van a acabar interpelando a Gastón Acurio porque las ventas del cebiche bajaron o a Franco Navarro porque perdió el UTC, al mar por dejarse contaminar o al cielo por estar cada día más gris…

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