Panorama Cajamarquino

Necesitamos más educación

Las campañas educativas creadas para generar conciencia en sus ciudadanos con respecto a los buenos hábitos en la convivencia social o nuevas políticas gubernamentales, deben ser permanentes en el Perú porque somos un país en el que la educación gratuita y universal es un logro de reciente data.

Un gran número de ciudadanos desconoce sus obligaciones como ciudadano y si queremos que el desarrollo social y cívico vaya de la mano con nuestro crecimiento económico, eso debe cambiar.

Una campaña educativa continua traerá como resultado, por ejemplo, que los peatones tanto como los choferes privados o de transporte público respetemos obligatoriamente las señales del semáforo, porque esa es una costumbre universal a la que deberíamos adaptarnos; o aprender que en las calles la preferencia la debe tener el peatón, porque es el sujeto de mayor riesgo frente al automóvil.

En los países desarrollados hay pena de cárcel para quien estornuda en un vehículo de transporte público sin tener un pañuelo a la mano; o para los que infringen una señal de tránsito, o se atreve, cosa realmente insólita, a tirar comida en la calle. Hemos crecido en economía, inversiones, pero muy poco en el tema cívico.

Modificar la mala conducta de los peruanos en el tránsito o la esfera pública no solo traería cambios en el aspecto de convivencia social, sino también un ahorro para el Estado en aquellos gastos generados por las muertes o lesiones graves que dejan los accidentes de tránsito, no importa quién los ocasiona, si la negligencia del conductor o el peatón.

Lo mismo ocurre con quienes ensucian las calles que deben ser limpiadas una y otra vez permanentemente, eternamente, por los municipios.

Teniendo en cuenta todos esos aspectos, las campañas educativas serían una inversión que es necesario hacer para forjar nuevos peruanos.

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