Panorama Cajamarquino

Prefecto perfectamente imperfecto

Estamos en vísperas de que el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski cumpla el primer año de su gobierno y hasta hoy la política de PPK sigue siendo inestable y temerosa, tiene miedo de dar pasos concretos y cuando se anima a darlos sale el fujimorismo para impedirlo y trabarlo.

Pese a la sentencia que recae sobre el actual prefecto de Cajamarca Edwin Edquén, sigue ocupando el puesto clave que no es otra cosa que la herencia nefasta de Ollanta Humala quien precisamente no se caracterizó por su buena relación con Cajamarca, al punto tal que durante los cinco años de su gestión nunca llegó a la ciudad capital por miedo al mal comportamiento que con Cajamarca tuvo.

El presidente de la República se ha olvidado de Cajamarca y seguimos bajo la acción del prefecto Edquén, quien ahora, según sus propias declaraciones, hace viajes a pedido de la consejera regional y de algunos congresistas que dice, solicitan su presencia en ciertas provincias.

Antes de que Ewdin Edquén sea puesto en el cargo por Ollanta Humala en la prefectura, en Cajamarca nadie sabía quién era, y ahora que sabemos quién es, son muy pocos los que quieren conocerlo. Es inaceptable que una persona con una sentencia ratificada en segunda instancia, por violencia, sea una autoridad que nos represente.

Más allá de todo, Pedro Pablo Kuczynski y su ministro del Interior siguen jugando y cantando: Manzanilla, pelotilla, rabogato, veinticuatro, veinticinco, veintiséis, veintisiete… para elegir al prefecto de Cajamarca, pues se dice que el presidente está tan desprovisto de cuadros, que lo único que le falta es hacer una rifa para elegir a su sucesor.

No hay nada en contra de quien ostenta ahora el cargo de prefecto, pero necesitamos a alguien que nos represente y deje de estar haciendo proselitismo político… en el Perú pensamos que porque cuatro gatos nos conocen o porque tenemos hartos amigos y mucha familia podemos llegar a ser congresista, alcalde, gobernador regional y hasta presidente del Perú.

Esa idiosincrasia es la que hace que cada elección aparezcan personajes tan diversos como cómicos ambulantes, comediantes, vedetes y hasta trabajadoras sexuales que tientan un puesto en la política. La política no puede ser una opción, sino un proyecto, algo para lo que se nace, se vive y se muere. Mientras la política siga siendo una alternativa a un tiempo sabático de la vida de algunos, seguiremos teniendo políticos aventureros y corruptos.

Es hora de que PPK muestre respeto a Cajamarca y así mismo y nos exorcice de esta herencia malvada y nefasta que nos legó Ollanta Humala y que él sigue avalando torpemente.

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