Panorama Cajamarquino

El CNM y los nuevos jueces supremos

Este 2017 la agenda anual del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) tiene una anotación marcada y resaltada: la selección y nombramiento de nuevos jueces supremos.

Al cumplimiento del límite de edad de tres magistrados de la Corte Suprema en el presente año se suma la reciente renuncia de otro, con lo cual serán cuatro las vacantes convocadas. Si la Corte Suprema de Justicia de la República se va a renovar en un 20%, el tema es excluyente. Será la primera elección de magistrados supremos que afronte este pleno del CNM. La del 2015 ya estaba iniciada y solo fue continuada.

Es una oportunidad de oro para consolidar la legitimación de ejercicio del CNM y demostrar, con hechos, que se está construyendo una nueva institución. Empero, si queremos que sean elegidos los mejores cuadros, se debe crear las condiciones para ello. El procedimiento de selección y nombramiento debe destrabarse de aquellos nudos legales y reglamentarios que limitan la universalidad de la elección.

Siempre se afirma que juristas notables no postulan por temor a exponerse a ser desaprobados en el examen escrito. Lamentablemente, no hay de otra. La designación directa por el poder político no es soluble en nuestra esencia constitucional. Lo que se puede innovar es la forma de postulación. Hasta ahora ha sido el magistrado, abogado o docente que se presenta voluntariamente a la evaluación: una autopostulación.

Se podría incentivar la heteropostulación, esto es, que diversos sectores de nuestra sociedad sean los que postulen a diversos juristas. Quedará en los propuestos si aceptan o no el desafío.

Hay profesionales que ya tocaron el cielo en el ejercicio forense. Podría ser el momento de aportar al país desde una de las torres de vigilancia del sistema democrático: el Poder Judicial.