Panorama Cajamarquino

“Las mujeres después de ser chismosas, son mentirosas”

Esas han sido las palabras textuales del congresista del Frente Amplio Humberto Morales en una entrevista concedida al diario El Comercio y lo hizo en alusión a su colega Marisa Glave, vocera alterna de su bancada, quien estaría en la mira de ser la siguiente expulsada, después de su colega Richard Arce.

“A mí me enseñó una cosa mi madre: las mujeres después de ser chismosas, son mentirosas” dijo el pobre esperpento que ha hecho quedar mal al género masculino y que muestra, una vez más, que cualquier mequetrefe (como es su caso) puede llegar a ser congresista en nuestro país.

No solo dijo un absurdo total, sino que además inmiscuyó a su madre para darle mayor énfasis a sus palabrotas que inmediatamente han desatado una serie de respuestas merecidas al gran atrevimiento del parlamentario que bien merece una sanción por tamaña imbecilidad.

Mientras en el Perú la ola de feminicidios se incrementa cada día por conceptos equivocados desde la niñez, sale este desdichado a decir reverenda tontería, alimentando más y más esa hoguera que es el desdén a la mujer y la violencia en todas sus formas, empezando por la violencia verbal que él ha cometido.

Me atrevería a decir que el chisme y la mentira son uno de los vicios más comunes de las personas en general, indistintamente si son hombres o mujeres y hasta podría decirse que los hombres somos más chismoso y mentirosos que las mujeres (Más si somos periodistas).

Lo que ha cometido el congresista Humberto Morales es un grave atentado contra la mujer que no se le puede permitir pasar por alto. A solo unos días de que el presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, anunció que se endurecerían las penas contra la violencia hacia la mujer, Humberto Morales sale y la denigra sin ningún miramiento.

No sabemos si Humberto Morales tiene madre aún, esposa, hijas, hermanas, primas, sobrinas… (no creo que amigas) pero si es que las tiene seguro que deben sentirse avergonzadas y humilladas. Nosotros como peruanos nos sentimos avergonzados por esas palabras vertidas que lo muestran como una persona retrógrada, un hombre primitivo y cavernario.

La violencia a la mujer tiene que ser sancionada venga en la forma que venga y venga de donde venga. Doble sanción si viene de una autoridad que debe dar el ejemplo. Es hora que desterremos esas escenas violentas de maltratos, ataques, violaciones y asesinatos a mujeres indefensas, actitudes que se alimentan con pensamientos violentos como el de Humberto Morales.