Panorama Cajamarquino

Las rondas castigan a las mujeres

Viene circulando por las redes sociales un video en donde por orden de las rondas urbanas de Cajamarca se somete a un feroz castigo a una mujer que habría sido infiel a su pareja.

En el video, que dura varios minutos, se ve como una joven mujer es azotada con una binza como castigo por una supuesta infidelidad que habría cometido. Se escucha en el audio la voz del líder rondero, Fernando Chuquilín, dando las órdenes para que se flagele a la mujer.

El verdugo sería un tío de la víctima, pues claramente se escucha cuando ella suplica y pide a gritos piedad a su tío, para que éste deje de azotarla salvajemente. Los latigazos se infringen sin ningún reparo caiga donde caiga y la pobre mujer en su afán de querer evadirlos acaba recibiendo el castigo en todas partes de su cuerpo.

La binza que es un instrumento hecho de cuero torcido, es un arma peligrosa y puede ser letal, más aun si se lanzan los azotes indiscriminadamente y en donde caiga. En otros videos se ve claramente cuando los azotes caen en las costillas, clavículas o tendones tras de las rodillas y en otras ocasiones peligrosamente en la zona de la columna y los riñones.

No sabemos si la historia de la infidelidad es cierta o falsa y tampoco es un tema que a nadie le interesa, excepto a los involucrado, todo lo demás es puro morbo y bajeza. Solo a los participantes de ese triángulo amoroso les atañe la verdad de esa historia.

Por eso resulta incomprensible que las rondas urbanas tengan que ver en ese juzgamiento vil y grosero. Eso de hacerse el moralista y rasgarse las vestiduras es inadmisible, cada uno tiene su propia historia y si vamos a empezar a cuestionar las infidelidades con una falsa moral se va a tener que mandar fabricar miles de binzas para castigar a todos los infieles.

Tampoco sabemos qué tan fieles sean los ronderos que ordenan que se aplique el salvaje castigo. No sabemos, y tampoco nos interesa, si don Fernando Chuquilín es fiel, por ejemplo. Una cosa es castigar las malas artes de los ladrones y estafadores y otra muy distinta inmiscuirse en la vida privada de las personas.

En tiempos en que la violencia a la mujer se ha incrementado a tal punto que casi todos los días ocurre un feminicidio, es una atrocidad que se esté castigando a las mujeres por supuestas infidelidades ¿Por qué no castigaron a su pareja? Dicen que las mujeres son como las llaves, nadie las roba, sino que cada uno las pierde por tonto.

La vida privada le compete a cada uno y es sagrada, lo que uno haga o deje de hacer con ella es cuestión de cada uno. No hay peor castigo que la conciencia, que las noches de insomnio y la tristeza del alma, eso duele más que una binza y abre heridas que nadie puede cerrar nunca jamás…nada peor que el arrepentimiento.

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