Panorama Cajamarquino

El congresista más chusco

Cuando Edwin Donayre estaba en campaña con César Acuña, alguna vez llegó a Cajamarca y proponía que se vote por su líder Acuña. En aquellos días decía: “El Perú ya tuvo un chino como presidente, también tuvo un cholo como presidente… Ahora le hace falta un chato que sea presidente”. Así instaba a la población a votar por César Acuña, quien tiempo después cayó de bruces con sus mentiras y su ignorancia.

Lo que Donayre no dijo aquella vez fue que él sería el congresista más chusco y cretino, el más vulgar y ruin. Y así lo demostró hace unos días cuando insultó públicamente a la ministra de salud y a todas las mujeres del mundo y mostró una vez más de qué está hecho el exgeneral a quien siempre le ha gustado estar en el ojo de la tormenta.

El congresista Edwin Donayre de Alianza para el Progreso (APP) le faltó el respeto por la tarde del último martes a la ministra de Salud Patricia García, quien fue víctima de un ofensivo comentario machista que lejos de ser divertido, causó indignación en los usuarios de redes sociales.

Durante la Comisión de Defensa del Consumidor del Congreso, Edwin Donayre desvirtuó por completo el debate sobre alimentos saludables y dirigió un fuerte calificativo a la titular de salud que quiso asolapar.

“Señora, ¿no? Bueno señorita, muy bien. Sí, porque las vírgenes han pasado muchas navidades, pero ninguna noche buena”, dijo Edwin Donayre, mientras los otros miembros del grupo de trabajo intentaban tapar sus carcajadas con sus manos y al fin y al cabo le siguieron la corriente porque somos un país machista en donde se agrede a la mujer a diario.

Sus congéneres celebraron la grosería con sonoras carcajadas que no podían disimular como si estuvieran en una conversación de cantina o en un circo. La broma no ha parecido divertida a nadie excepto a ese grupo de patanes que lo circundaban. Menos  le ha parecido graciosa la desagradable tontería a las agrupaciones que buscan la igualdad de derechos en nuestro país.

El Perú tiene una alta tasa de feminicidio porque se siembran y cultivan ese tipo de conceptos. Porque se piensa que la mujer es un objeto y que su presencia en nuestra sociedad solo es reproductiva y simbólica. Por eso las rondas urbanas de Cajamarca golpean a las mujeres y difunden los videos en las redes sociales como un acto vencedor de quien se cree libre de pecado para tirar la primera piedra.

El machismo está enquistado en todas partes, en las instituciones, en los colegios y escuelas, en las calles, en la misma Biblia que considera a la mujer un apéndice del hombre, un ser anexo y subalterno que no merece más que dedicarse a criar a sus hijos y atender al marido. Ese machismo enfermizo y salvaje, se promueve ahora desde nuestro mismo Congreso.

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