Panorama Cajamarquino

El camino de Santiago se presenta hoy en la feria del Libro de Cajamarca

Eduardo Gonzales Viaña llegó ayer a Cajamarca para inaugurar hoy la Feria del Libro (FELICAJ) en su segunda edición. Cajamarca no puede sentirse más gloriosa de contar con un exponente tan alto de las letras en este trajín. Eduardo Gonzales Viaña es uno de los escritores peruanos contemporáneos de mayor trascendencia, sus más de cuarenta libros han sido traducidos a varios idiomas, es columnista de varios periódicos en el mundo y ha sido finalista del premio Planeta, ocupando el tercer puesto.

Eduardo Gonzales Viaña en la Dirección Desconcentrada de Cultura en entrevista con Panorama Cajamarquino

Fue profesor universitario en la Universidad Nacional de Cajamarca y sus recuerdos están atados a varios cajamarquinos que fueron parte de la época de oro del arte de esta ciudad, ha venido desde Estados Unidos, en donde es docente universitario y su vida es una historia interminable de episodios que ha sabido escribir y legar a las generaciones a través de sus escritos, esos mismos que trascendieron a otras lenguas y que hoy son parte del tesoro cultural de la humanidad.

 POR JAIME ABANTO PADILLA

¿Cómo se siente de estar nuevamente en Cajamarca?

Me siento muy bien de estar en Cajamarca porque aquí he sido profesor universitario en la Universidad Técnica de Cajamarca cuando empezaba mi vida profesional y porque siempre me he sentido ligado a Cajamarca por muchos lazos.

¿Tiene muchos recuerdos en Cajamarca?

Aquí nada más existe el recuerdo de Andrés Zevallos de la Puente, aunque era mayor que yo era como un tutor, un maestro, un gran amigo y hasta pariente y cuando recién llegué a la ciudad de Cajamarca y él era director de la Casa de la Cultura de Cajamarca, me animó mucho a hacer lo que yo quería hacer. De otro lado está también el recuerdo de Marco Antonio Corcuera, veo que le están haciendo un homenaje; Marco Antonio ha sido incluso mi pariente y él era un gran animador de la vida cultural cuando yo estudiaba. Aquí también está el recuerdo de Fernando Silva Santisteban, un gran antropólogo. Aquí está también el recuerdo de Zoilo León, que fue el decano y mi gran amigo, pariente inclusive. Aquí hay muchos recuerdos queridos en toda Cajamarca y cada vez que camino y cada vez que camine ahora, me voy a encontrar con ellos.

Un peruano como usted, un día acabó en Estados Unidos dictando clases en una universidad ¿Es feliz con ello?

Yo llegué a Estados Unidos en los años ´90 invitado por la universidad de Berkeley y me dijeron -lo estamos invitando por un semestre- y ahí un semestre académico dura tan solo cuatro meses, -de manera que no se preocupe, dentro de cuatro meses estará de nuevo en su tierra-… me lo dijeron en 1990 y sigo en los Estados Unidos.  La vida ha sido buena porque las universidades americanas han sido muy correctas y me han reconocido siempre en mis méritos y yo he podido tener tiempo para escribir, además he tenido un gran impulso para ese trabajo ya que es una obligación en el docente universitario publicar, entonces yo he publicado por lo menos unos cincuenta libros y eso a la universidad le ha hecho bien, al punto de que me he jubilado pero soy profesor emérito y tengo la obligación de dictar por lo menos una clase cada año y bueno… entonces mi corazón está partido entre Salem – Oregón y mi tierra, Perú.

¿La escritura es una necesidad de contar una historia o es el acto de recordar lo vivido?

Sí. Yo diría que incluso por una nostalgia. He escrito todo este tiempo allá en los Estados Unidos mirando el sur. Cuando venían las aves migratorias y volvían al sur yo quería colgarme de las patitas de ellas para poder irme a mi tierra, yo soñaba con eso (risas).entonces he escrito recuerdos de lo que ocurre en el Perú y después han sido también recuerdos de mi pasado, de mi adolescencia…

También de su niñez en Pacasmayo, como aquella del barco hundido frente a la playa…

Sí claro, es el motivo de mi primer libro “Peces muertos”, mi infancia en Pacasmayo, tiene usted razón. Y se escribe también porque somos testigos, tenemos los peruanos un privilegio terrible de una historia que no termina porque no somos completamente libres, entonces eso hace que yo sienta que mi deber es dar testimonio de lo que veo, en este momento por ejemplo mientras nosotros hablamos  hay afuera centenares, miles quizás, de maestros que están pidiendo un salario justo y no se les puede acusar de otra cosa que la de exigir lo justo. En los Estados Unidos el sueldo de un congresista es el equivalente al sueldo de cuatro maestros; en el Perú el sueldo de un congresista es el equivalente al sueldo de treinta y cinco maestros. Me pregunto si eso es justo.

Usted es un escritor muy comprometido socialmente, pero hay tantos conflictos en nuestro país, tantas huelgas… ¿Cree usted que algo está marchando mal?

Y algo está marchando bien. Yo siento que mi país es un país destinado a un futuro muy glorioso y que quienes vivimos debemos confrontar los problemas que tiene, tener la valentía de asumirlos y denunciarlos y la necesidad de construir un país mejor… por eso escribo, mis artículos lo han difundido por una cadena de periódicos españoles que se llama “La nueva España” y una serie de periódicos en Lima como el “Diario Uno”, pero también en “Caretas” y en algunos otros periódicos de fuera de Lima. Escribir para mí es eso, creo que nunca abandonaré esta tarea, la tarea de escribir, la tarea del periodismo y justamente el periodismo me llevó a la novela “El camino de Santiago”.

¿Cree que el periodismo amortaja al escritor para convertirlo en un autómata?

Cualquier actividad, lo que pasa es que el que nace con la desastrosa vocación de escribir o de ser artista tiene que buscar además de la profesión para soñar, una profesión para vivir como la de periodista, la de abogado o la de maestro y muchas veces el vivir termina comiendo y devorándose los sueños, eso es cierto. En mi caso le puedo decir que el hecho de trabajar como profesor en los Estados Unidos me ha permitido escribir más y mi formación también como periodista me ha permitido ser mejor observador; en esta novela, por ejemplo, me fui a la frontera de Estados Unidos con México a la parte de Arizona y comencé a entrevistar a la gente que iba a entrar ilegalmente a Los Estados Unidos, entonces ese fue el motivo, el detonante de lo que vendría a ser una novela después. Pasar por el desierto de Arizona es pasar por el infierno sin zapatos, porque el sol quema allí más que en cualquier otro lado del planeta, es un desierto…

Dice en la novela que es tan fuerte el calor que quema hasta los sesos.

Hasta los sesos sí. Entre trescientas y quinientas personas mueren anualmente en ese intento nada más por el calor y yo estuve entrevistando a la gente que lo hacía, alguna vez quise pasar también y por suerte me capturaron.

Usted es una persona que puede entrar y salir de ese país cuando quiera por su doble nacionalidad ¿Cree en el sueño americano?

Creo en el sueño de todos los hombres a conseguir lo que desean y que nadie debe ponerle cortapisas, la Constitución de los Estados Unidos incluso garantiza el derecho a la búsqueda de la felicidad, entonces quienes se oponen a estas personas que vienen a trabajar y llegan a trabajar, lo hacen por motivos que nos son inteligentes y que más bien son dictados por un doloroso racismo que todavía persiste en muchos elementos de la sociedad porque los economistas, los empresarios, quieren que se legalice la inmigración. Y quienes son personas realmente, como el señor presidente, Trump quienes lo han elegido a este personaje con un nivel de educación muy bajo y con un nivel económico también muy bajo, lamentablemente creen que deben todos sus males a la presencia de extranjeros en los Estados Unidos.

¿Caminos de Santiago es una ficción o una verdad contundente?

Es una verdad y a mí me da mucho gusto que haya quedado entre las tres primeras novelas de varios centenares, me dio más confianza y permitió además la pronta publicación del libro. La novela tiene dos elementos completos; de un lado es lo que acabamos de hablar… la inmigración ilegal en los Estados Unidos. De otro lado es la guerra sucia en el Perú, porque se trata de dos personas que están en un Jeep avanzando por la frontera, uno de ellos es un muchacho de dieciocho años que está en pos de los sueños de América. El otro es un ex comandante del ejército; Santiago Aguilar es el jovencito y el comandante se llama Telmo Colina, viajan juntos durante 42 días y ellos no saben que los une una historia terrible; el joven es hijo de una maestra que fue asesinada en Acomarca (que en la novela se llama Acobamba) y el comandante es el hombre que ordenó ese acto de sangre…

¿Los nombres de los personajes son casuales? 

Son inventados claro, ero corresponden a nombres reales (risas)

El corrido de Dante es otra novela que sigue esa línea de inmigración

“El corrido de Dante” es otra novela sobre la inmigración que ganó un premio como la mejor novela escrita en español en los Estados Unidos, el segundo premio fue para Isabel Allende que vende millones de libros, pero lo que más me satisfizo es el hecho de poder retratar esta epopeya de los indoamericanos que van en busca de un paraíso, un paraíso que no sabemos si existe. Todos los premios que he recibido no me dan tanta alegría como el hecho de saber que hay tanta gente que me lee, que me quiere y que puede esto servir para que en el futuro la historia se acuerde de ellos.

¿Usted es consciente de que es uno de los escritores más grandes del Perú y del mundo y de su legado que está dejando a la humanidad?  

(Ríe) No, no soy consciente de eso todavía. Todos los días intento ser un buen escritor y siempre lo hago con modestia, por eso es que cuando escribo quiero que algunos amigos míos lean antes lo que he escrito para que luego se convierta en libro y a veces también pierdo la confianza, pero los premios como aquel me la devuelven.

ENTRE COMILLAS

“El que nace con la desastrosa vocación de escribir o de ser artista tiene que buscar además de la profesión para soñar, una profesión para vivir”.

“Existe el recuerdo de Andrés Zevallos de la Puente, aunque era mayor que yo era como un tutor, un maestro, un gran amigo y hasta pariente y cuando recién llegué a la ciudad de Cajamarca y él era director de la Casa de la Cultura de Cajamarca”.