Panorama Cajamarquino

“No me dejen sin domingo”

Los peruanos siempre estamos dispuestos a criticar. Tenemos una pericia excepcional para la criticonería que no es lo mismo que la crítica. Si hay algo lo criticamos, si no lo hay criticamos más. Siempre estamos dispuestos a añadir un comentario a algo, a cualquier tema, y siempre un comentario negativo.

Y el censo no puede estar exento de una crítica aguda. Ya se presentó una acción de amparo por algunas preguntas formuladas en el cuestionario del censo que se aplicará el día domingo y el hecho de que se haga en domingo ya ha recibido duras críticas.

Un significativo grupo de peruanos está en desacuerdo en que haya orden de inamovilidad para los peruanos para el día domingo entre las 8:00 a.m. y las 5:00 p.m. porque afirman que es condenar su día entero a un presidio indeseado e involuntario.

Aseguran que el día domingo es el día en que todos salen a disfrutar de la vida y pasan un día en familia, dicen que es un atentado contra la unidad familiar y contra la libertad de tránsito de todos y añaden que los peruanos tenemos una secreta fascinación por los días domingo.

Lo que en realidad resulta una exageración, porque nadie se va a enfermar ni a morir por quedarse un domingo en casa. Nadie va a  sufrir un colapso por el hecho de no salir de shopping a los centros comerciales.

Pero un grupo grueso de peruanos ha puesto el grito en el cielo. La norma además indica que cada persona debe ser censada en la casa en la que durmió la noche del sábado, lo que ha puesto en serios aprietos a los amantes furtivos que tienen familia en casa y que deben ser padres o madres ejemplares al día siguiente (Machos o hembras alfa).

Los trasnochadores y bebedores consuetudinarios también han caído en un trance de desubicación y temporalidad anacrónica. Los acostumbrados a comer un cebiche “recomponedor”  la mañana siguiente a la virulenta noche sabatina… todos han cuestionado el hecho de que el domingo tengamos que estar en casa.

Otros se mostrarán renuentes el mismo día del censo y se la cogerán con los pobres y buenos empadronadores y les increparán tanta pregunta y averiguación, tanta violación a la intimidad. Algunos piensan que luego del censo tendrán que pagar más impuestos y dirán que tienen menos de lo que en verdad poseen, otros dirán que ganan menos dinero del que perciben realmente y otros dirán que tienen menos hijos de los que en verdad trajeron al mundo (Algunos por desfachatez y otros porque en realidad desconocen, de la misma forma que otros dirán que tienen más prole de la que en verdad trajeron al mundo, porque fueron vilmente engañados)

Y después de las cinco de la tarde, el día domingo, la gente saldrá feliz a los parques o a las calles a caminar y buscará un nuevo motivo que criticar o una nueva medida que cuestionar. Los peruanos nos hemos acostumbrado tanto a criticar, que el día que no lo hacemos nos empezamos a sentir mal, nos enfermamos.

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