Panorama Cajamarquino

¿País de misóginos y violadores?

El domingo 22 de octubre, una de las empadronadoras del censo realizado por el gobierno fue violada por un sujeto que se encuentra detenido y  que además de generar  la indignación colectiva ha puesto una vez más el tema de las violaciones sobre el tapete.

Las agrupaciones feministas y las que defienden con ahínco el derecho de las mujeres han denunciado el hecho a través de todos los medios y se hizo general la frase de “Perú, país de violadores”, si bien el slogan buscaba llamar la atención – y de hecho lo consiguió- hay voces discrepantes y es entendible.

Sin embargo no podemos negar que nuestro país se ha convertido en uno de los países con más alto índice de violaciones a nivel del mundo, ostentamos un vergonzoso quinto puesto, un estudio de Thomson Reuters Foundation ubicó a Lima como la quinta megaciudad más peligrosa para las mujeres a nivel mundial, solo por debajo de El Cairo (Egipto), Karachi (Pakistán), Kinshasa (Congo) y Delhi (India).

Mientras el censo se llevaba a cabo, varios delincuentes en las redes daban fórmulas para violar a las censadoras – invítale una limonada y ponle una Aprazolan – decía una de las enfermizas recetas que además era comentada por muchos que le añadían otras fórmulas y que tenía además  incontables likes o “me gusta”.

Nos hemos convertido en el país de los froteurs, de aquellos que se soban en los cuerpos de las mujeres aprovechando la incomodidad de los siempre repletos medios de transporte como las combis o autobuses. Somos el país de los acosadores sexuales en las empresas públicas y privadas. El país de los pedófilos y seductores de menores beneficiados por nuestras mismas leyes.

El país del miedo, en el que nos preocupa que nuestras hijas caminen una cuadra solas por la calle. La patria de los padres que temen la salida de sus hijas de la escuela o el colegio, de las universidades… Un país en donde casi tenemos que pedirle su DNI al taxista que va a llevar a nuestra hija, madre o hermana a algún lado.

Se ha generalizado el término de violador, porque no solo viola el que comete el delito sexual, lo hace también el policía que se niega a recibir la denuncia en la comisaría o los policías que en grupo quieren escuchar la historia varias veces antes de asentar la denuncia. Se ha generalizado el término por los  fiscales endebles y por los jueces corruptos que acaban siempre dejando en libertad a los violadores.

Entonces somos un país de misóginos, en donde tenemos odio a las mujeres, animadversión. Un país de “machos men”, del que manda en la casa, del que saca la vuelta y que a menudo olvida que tiene madre, hijas o hermanas… entonces hay razón en lo que se dice, sí pues, somos un país de misóginos y violadores.

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