Panorama Cajamarquino

Buscando las farolas robadas de la Plaza de Armas

Hace unos años, la gestión de un alcalde de tristísima recordación, retiró las viejas farolas con pilares de bronce sólido asentados en bases de cantería, que se encontraban en la Plaza de Armas de Cajamarca. Su belleza extrema le concedía imponencia en torno a la mítica pileta pétrea.

Sus luces estaban cubiertas por unas cápsulas blancas que emulaban una luna llena, tres colgaban de su cúspide como brazos en una danza añeja y una más coronaba su belleza. Era el ornamento perfecto para una plaza con tanta historia, admiradas y fotografiadas por cuantos forasteros llegaban a Cajamarca.

Pero aquel alcalde y el grupo de inútiles a los que lideraba, decidió un día reemplazarlas, arrancarlas y colocar en su lugar vulgares postes de cemento con sencillos farolitos de hierro fundido. Un día las cuatro farolas de la plaza ya no amanecieron, alguien las robó argumentando una remodelación de la plaza.

Su destino desde allí ha sido incierto – la investigación de una respetable periodista cajamrquina – anunció que se encontraban en una casa camino al aeropuerto. Desde entonces no se ha sabido más de las farolas. Desde entonces la plaza tiene otra presencia debido a tan enorme ausencia.

La Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) a través de su nuevo director, Waldo León, acaba de firmar una alianza con el también flamante prefecto, Fernando Silva, para seguir las huellas, hacer una investigación y recuperar las farolas que son patrimonio de Cajamarca y que fueran donadas por el presidente Manuel Prado al celebrarse un aniversario más de Cajamarca hace ya varias décadas.

Puede parecer una utopía, un sueño… pero es preciso recuperarlas como se recuperó, gracias a una campaña que hizo Panorama Cajamarquino,  la escultura de la Dama del Cántaro, ubicada en el inicio del graderío a Santa Apolonia y que fue tallada por el pintor y polifacético artista, Juan Villanueva, “Bagate” – Una familia la había albergado en su casa al verla un día caída en el suelo-.

Es loable saber que hay una actitud propositiva de recuperar el patrimonio de Cajamarca que ha sido sustraído sistemáticamente,  como aquellos doce leones tallados por “Bagate”, piletas de bronce y tantos otros objetos de incalculable valor que han sido sustraídos por una mafia de rufianes de alto vuelo y de buen gusto y que parece, siempre han tenido magníficos contactos con algunos de nuestros gobernantes.

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