Panorama Cajamarquino

Croacia sacó su boleto al Mundial en Atenas

 

Tratar de escribir una crónica sobre lo vivido sobre el terreno de juego del Georgios Karaiskákis es un ejercicio profesional de lo más duro. Grecia y Croacia disputaron 90 minutos de un fútbol tosco, sin florituras y sin apenas ocasiones que dejó a los croatas en Rusia 2018 sin sufrir.

El 4-1 de la ida, donde los helenos fueron una caricatura, fue una losa tan grande que en ningún momento se olió la remontada en tierras griegas. De hecho, el tan cacareado infierno griego no apareció en ningún momento. De hecho, ni se llenó el estadio. La remontada ni fue ni se creyó en ella.

Los visitantes salieron con todo su arsenal. Recuperado Mandzukic para la causa -fue suplente en la ida por lesión-, Dalic pudo contar con su once titular. Rakitic, Modric, Mandzukic, Kalinic, Perisic, Vrsaljko… pero se contagiaron de la apatía helena y apenas trenzaron juego.

También es cierto que no les hacía falta. De hecho, sorprendentemente cedieron el balón a los helenos (acabaron con más de un 60 % de posesión) y se fueron sin disparar a portería ni una sola vez. Karnezis, que jugó un terrible partido en la ida, no tocó el balón en la vuelta.

El fútbol son estados de ánimo y la apatía reinó en Grecia. Al menos, Croacia estará en Rusia… con sopor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *