Panorama Cajamarquino

La belleza de nuestras mujeres

Aunque los cánones de belleza suelen variar, hay un estándar más o menos generalizado en cuanto a la belleza femenina se refiere. Cajamarca es una región que derrocha belleza. Las cajamarquinas son reconocidas a nivel nacional por su singular belleza.

Si bien en toda la región se hace gala de la belleza de sus mujeres, existen lugares que suelen ser el epicentro mismo de la beldad. La fama de las celendinas es reconocida a nivel mundial, hay quienes le atribuyen a esa singularidad a una ascendencia judía que un grupo de inmigrantes que ingresó por la selva y se asentó en esas tierras. Las mujeres de José Gálvez y de Sucre tienen una belleza espectacular. Son lindas.

En la provincia de Hualgayoc hay un distrito llamado Chugur que tiene las mujeres más bellas de esa provincia y aunque todos conocen las características estéticas de sus doncellas, es bien sabido el carácter recio e indomable que poseen.

En la provincia de San Miguel las mujeres de Cochán siempre han destacado en esa parte de la región. Las chotanas y las cutervinas tienen estándares similares de estética que las convierten en auténticas joyas admiradas por quienes llegan a esos lugares.

Pero la belleza de la mujer cajamarquina en general siempre ha destacado. Cada año cuando el carnaval convoca a las representantes de cada barrio es un espectáculo memorable ver el desfile de tanta perfección. Lamentablemente siempre alguien tiene que ganar y una sola es la que se lleva el cetro.

Una mujer cajamarquina es reconocida de inmediato en otras latitudes del país, la hermosura no pasa desapercibida en ningún lugar y si a eso le añadimos el tono cantarín que caracteriza a las cajamarquinas tenemos como resultado a una divinidad inigualable.

Los certámenes de belleza pueden parecer vanos y hasta necios, sin embargo nos sirven cada año para ver que nuestra historia permanece viva y vigente, que somos el resultado de esa mezcla inca e hispana que algún día se encontraron y se fusionaron.

Somos el resultado de la historia. La mujer cajamarquina, no solo es bella físicamente, sino que tiene atributos que son inherentes a su forma de ser que la convierten en un raro espécimen hoy en día en que la banalidad y lo alienante nos han tomado por asalto.

Una vez más como cada año, cada barrio y cada provincia muestra lo más hermoso de cada lugar y cada pueblo y es el testimonio vivo de que somos una región bendecida no solo por la naturaleza, sino también por la belleza de su gente y la nobleza de sus almas.