Panorama Cajamarquino

MI PALABRA, MI OPINIÓN – Las tres jotas

 

Johnny Peralta Quiroz.

Las vivencias, sembradas como experiencias de la vida, me han enseñado, que para contribuir a una convivencia social armónica es importante tener en cuenta tres palabras que comienzan coincidentemente con “J”. Pero a las tres he aprendido anteponer la palabra NO, así con mayúscula; en mi caso como una orden, pero para Ud., apreciado lector, como una sugerencia. Son las siguientes: NO juzgues. NO justifiques. NO jo….

Claro que al principio me dije “y qué ¿te vas a convertir en ciego, sordo y mudo?.. NO jo..”, allí me vino la tres…Pero me explico. Arranqué con la primera haciéndome la pregunta ¿Quién es un juez?. Me respondí “Un juez es aquel designado por una Autoridad mayor para que juzgue el comportamiento de otro, de acuerdo a un código dictaminado y difundido para el pleno conocimiento de los demás que tienen que cumplirlo; si lo cumple: el premio, si no: el castigo. Me dije “Pucha que bravo, porque por un lado hay que conocer al revés y al derecho las normas y la jurisprudencia y, por el otro, Ser la imparcialidad pura y total.” Me vino también el componente subjetivo del asunto. O sea, lo subjetivo del protagonista a juzgar y lo subjetivo del juzgador. Peor, más difícil. Pero llegué a algo que me sirvió. Me dije “No juzgues a otros, júzgate a ti mismo, pero no para condenarte o premiarte, hazlo para perfeccionarte, es decir: aprender más para servir mejor”. ¿Ah?, ¿Qué tal?..

Lo común y, por tanto, lo normal es siempre justificarse, echándole la culpa a otro. No asumir la responsabilidad. Y, para ser coherente, me dije “Así es desde la creación; en el Edén cuando Diosito le dice a Adán ¿!Por qué has comido la fruta prohibida por Mi!?.. Nuestro padre Adán temblándole las rodillas y más pálido de lo que su gringura ya mostraba, le respondió “Ha sido la mujer que Tú me has dado la que me obligó”…. Ahí arrancó el mal ejemplo de echar la culpa a otro, lo que ahora en términos modernos y criollos decimos la mariconada. Entonces Diosito la cuadró a nuestra madre Eva con la pregunta, y ya sabemos cuál fue su respuesta. Ahí de paso nuestros primeros padres inventaron ese juego del gran bonetón.. Claro, eran tiempos de creación del lenguaje y dinámicas sociales, tarea que les había encargado Dios. Por mentirosos los lanzó a los dos del Edén, y la serpiente se quedó riéndose y burlándose, sabiendo y comprobando la debilidad de los humanos. Pero ahora soy consciente del daño que nos hacemos nosotros mismos al mentir, al no asumir nuestra responsabilidad de lo malo, a echar la culpa a otro. Y peor: si a quien necesita saber la verdad, lo inducimos a culpar a un inocente. Pero no sólo culpamos a otras personas sino también a circunstancias que las adecuamos en nuestro relato para justificar lo no justificable. Confiamos que el otro es un tonto, que ya le engañamos. Mentir a otros quizás, pero a Dios y a uno mismo, jamás. Por eso con convicción aprendí a NO justificar, a no mentir. Y una vez más, también aprendí la lección: a ver dónde he fallado, cómo y por qué.

La tercera la aprendí, así como cuando viene la “Iluminación o el despertar” budista. Me llegó de repente, a través de un reclamo duro de una persona muy cercana a mí a quien en mi parecer la estaba ayudando, haciéndole un favor en el momento oportuno. Pero para él mi intervención era la peor, tanto que con los ojos bien abiertos y con voz fuerte me gritó en plena cara “¡Tú en vez de ayudar jodes!” (Lo digo con todas sus letras a estas alturas porque creo que ya he agarrado confianza con Ud. que está leyendo). Desde entonces antes de hacer algo para otro, le consulto, mido mis fuerzas y hasta calculo las consecuencias. Me acuerdo que como padres a veces les decimos a los hijos “Esto te lo prohíbo, o lo hago por tu bien” y le agregamos “Y algún día me lo agradecerás”, sin avizorar el daño que le dejamos como huella en su subconsciente, es decir, que en lugar de ayudarles los jodemos.

Por eso permítame compartir con Ud. como una sugerencia estos tres consejos: Por favor: NO juzgue. NO justifique. NO joda.