Panorama Cajamarquino

BALCÓN INTERIOR – Cajamarca y su carnaval

 

Cajamarca sigue viviendo el inmenso jolgorio de su principal fiesta, el carnaval. La fiesta del carnaval es la esencia misma de la fusión cultural entre lo hispano y lo inca y eso le otorga matices de singularidad en todo el mundo. El carnaval cajamarquino es distinto a cualquier otro del mundo.

El corso de hoy es el desfile más importante de la fiesta, carros alegóricos con distintos motivos se suceden unos a otros en una interminable cadena de carros adornados con la belleza de las reinas y coloridos trajes que los anteceden como guardianes de una tradición sin igual.

La fiesta del carnaval es y ha sido siempre uno de los  acontecimientos  más importantes del norte peruano. La fama del carnaval cajamarquino trascendió las fronteras regionales y nacionales y se ha convertido en un evento que convoca cada año a más turistas que llegan de todo el país y de otras latitudes del mundo entero.

Aunque cada pueblo de la región Cajamarca celebra su carnaval con peculiaridades y matices diferentes, el corso del carnaval cajamarquino se convierte en el evento principal que atrae y reúne a caravanas y delegaciones de toda la región, lo que le otorga al desfile un matiz variado y regionalista.

La repercusión económica que tiene el carnaval en Cajamarca es potencialmente significativa, a solo unos días de iniciarse las actividades los hoteles y hospedajes de la ciudad están saturados por completo. Restaurantes y taxistas rebasan toda su capacidad y las empresas de transportes suelen tener sus ventas completamente agotadas hasta por varios días después, además de incrementar todas, los precios de sus pasajes.

En suma la repercusión económica que tiene la fiesta del carnaval es siempre benigna y la actividad que se genera en la región es muy alta comparada con otras fechas, pese a que Cajamarca es una ciudad por demás turística, debido a que fue aquí en donde se produjo la captura de Atahualpa.

Toda esta fiesta tiene como corolario la muerte del carnavalón o Rey momo” que es velado en el centro de la ciudad con infinita tristeza de los cajamarquinos y con el llanto escandaloso de sus “viudas” quienes lo lloran con inmensurable dolor por quedarse solas en este mundo luego de varios días de desenfreno.

El distrito de Baños del Inca es el lugar en donde previa lectura de su testamento – jocoso memoria y adjudicación de bienes y viudas del difunto a las autoridades y personajes del momento- es cremado el ataúd del Rey momo quien revive el próximo año con su infinita alegría y desenfreno.