Panorama Cajamarquino

COLUMNA BALCÓN INTERIOR

Aprendimos los dos

Me enseñaste y te enseñé, que las estrellas caen de noche, pero también caen de día y que un clavo puede usarse como un desarmador estrella cuando hace falta.

Me enseñaste y te enseñé, que nuestros hijos son la continuidad de nuestras vidas y que por más que queramos evitar que se tropiecen no podremos evitar que se caigan un día.

Me enseñaste y te enseñé, que los ríos se llevan el eco de los días y que no hay eneros sin diciembres ni primaveras sin inviernos, que a las noches le siguen los días y que a cada hoja que cae en el otoño se la lleva el viento hasta el invierno.

Me enseñaste y te enseñé, que no hay silencio sin sonido, ni lluvia sin frío… y que las calles son solo caminos por donde no solo transita la gente, sino también nuestras vidas.

Me enseñaste y te enseñé, que la cocina no es solo un lugar sino una forma de amar y que en la vida hay mil recetas para ser feliz, para no llorar.

Me enseñaste y te enseñé, que el amor no es solo un jardín de flores frescas y un racimo de uvas sobre la mesa, a veces también es la pena consumiendo nuestros días vacíos y fríos.

Me enseñaste y te enseñé, que una casa no solo es un lugar al que se habita, sino que también habita dentro de nosotros, por eso las casas también se mueren de soledad cuando están deshabitadas.

Me enseñaste y te enseñé, aprendimos que los días vividos fueron los ladrillos de nuestras vidas. Tu paciencia inquebrantable me enseñó que podíamos construir juntos un mundo diferente.

Me enseñaste y te enseñé, que un pan compartido es mejor que cualquier platillo, que a tu lado y tomado de tu mano siempre puedo volver a ser un niño.

Me enseñaste y te enseñé, aprendimos cada día un concepto diferente del amor. Recorrimos los días buscando un rincón en donde recomenzar nuestras vidas.

Me enseñaste que el amor es algo más que tomarse de la mano y darse un beso, que es más que un regalo o una flor sobre la almohada, que está más allá de unas palabras o una llamada, que el verdadero significado del amor está muchas veces en una simple mirada.

Me enseñaste y te enseñé, aprendimos juntos las cosas del amor sin siquiera darnos cuenta, aprendimos juntos y eso fue lo mejor… tú bien lo sabes.

Me enseñaste y aprendí, por eso ahora los dos seguimos aprendiendo, viviendo… y al mirar caer la tarde una nueva historia comienza. Te enseñé y me enseñaste… aprendimos los dos.

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