Panorama Cajamarquino

Testamento de Ño Carnavalón 2018

Por Pedro Aliaga

Hoy martes 13, luego de haber encabezado y presidido la fiesta más alegre del Perú, justo en un martes 13, que piña que día de miércoles que caigo postrado en cama  me encuentro en el Hospital Regional de Cajamarca, luego de haber pedido que brujos, chamanes, magos hagan todo lo posible para que no me lleve la pelona y, luego también de haber traídoTrujillo a mi tío el doctorcito Fernandito, no pudo el bendito sacarme del estado enfermito.

Junto a mis lindas reinas de todos los barrios, mi reina de Carnaval Cristal Corcuera, quien rogaba y rogaba que no me muera, acariciándome mi mocha no paraba de llorar al verme en un estado tan pero tan deprimente y con todo el maloliente olor de mis churreteadas, gases, eructos y vómitos, ya que estoy como pato, no me para la bicicleta a pesar de que para detener la diarrea me pusieron toda laya de ampolletas, ay, ay, ay por taitito Dios me siento desfallecer. Mis esposas, mis concubinas y todas mis trampas de este carnaval, se turnan para sacarme y cambiarme el pañal bañado, embadurnado, me siento escaldado.

He comido de todo, puchero, caldo de verde, chicharrones, cuy con papa y su huacatay, papitas sancochadas de toda laya con gusanos y sin gusanos, cecinas, maní, choclos de mi querido distrito de Jesús, queso, Mantequilla, yogur, parrilladas, polladas, hueveadas, huevos duros y pasados, todo esto asentado con esa chichas de todos los barrios, pero más sabrosas son las de cholas Candicha y Carolina, he bailado a más no poder, cantado mis coplas y versos de mi rico carnaval.

Hay reunión, junta, de médicos, apenas los oigo murmurar y logro escuchar que ya no pueden hacer nada, la ciencia ha hecho todo lo posible por reponerme, me siguen colocando suero para la deshidratación, toda droga con millones de antibióticos con su debida combinación ya no hace efecto, me parezco a un sobreviviente del Holocausto, soy un estropajo, un despojo, me retuerzo de tanto cólico, calambres y retorcijones.

Viéndome en esas condiciones ya mi cuerpo no da más, me voy, ya me estoy yendo, que dolores que tengo, ya no soporto más. Así que he mandado que traigan de donde estén a mis notarios favoritos que de juro siguen carnavaleando, a mi querido y estimado notario Flaminio, a mi notario Colorao Marco para que escriban todos mis deseos y, dejar de herencia a toda mi descendencia  oficial y no oficial, me he dado el lujo y gusto de pasar noches y, que noches con las más bellas mujeres de mi reino de Cajamarca, con mis queridas, no ya no, por eso estoy más pa´la otra porque he hecho tanto desarreglo, mi porongos se han desparramao y, dejo hijos, hijas, entenaos, la verdad que he sido un condenao.

Escriban mis notarios, Yo, Ño Carnavalón, el rey de la alegría y la algarabía estando en mi lecho de dolor Dejo: Pa’ mi alcalde Manuel Becerra su propio partido político, ya que si quiere seguir en la política y tenga aspiraciones pueda postular de juro que a la región, y tentar dicho sillón.

Para el colorao Marco La Torre, le dejo la Laguna de Chamis y pueda construir otro coliseo con más capacidad que el coliseo Gran Qhapac ñan, pucha que costó una millonada no dicen las malas lenguas que quiere ser de nuevo alcalde. Pero eso sí, algo bueno hizo el Manuel Becerra, lo inauguró y por fin se hizo mi noche de reinas en ese recinto, miles de pergaminos, medallas y diplomas por eso.

Mil rebenques dejo para mis ronderos y azoten a los que se quisieron pasar de vivos, politizando mi corso, que los hagan rondar 15 noches y se les aplique en sus cuatro letras binzasos   hasta que les salga sangre pa’ que otras vez no se aprovechen de este grandioso evento. Primero a ese figureti de apellido Rojas, que dizque lo secuestraron, sáquenle chispas de su trasero. De igual manera al Porfirio de la región, al Julca y al Sergio Sánchez, remedo de medio ambientalistas.

A las huestes del Goyo, del MAS, les dejo detectores de mentiras para que se lo pongan al tataco,  detecten la mentiras y las promesas de hacer elecciones internas… mintió el condenao y ha impuesto al Porfirio con el Urquía, dejando tirando cintura y, ahora está zapatea y le ha dado rabieta como una criatura malcriada al Ydelso Hernández, si al rondero pituco que quiso ser candidato, pero su chochera Goyo lo dejó varado a este desdichado.

Sigo con el Goyo le voy a dejar unos mil proyectos para que haga mil obras, pero, pero, perito que se las termine porque ofreció tanto como los cinco hospitales.

Al Porfirio Medina gobernador de mi región, le dejo a 80 revoltosos para que haga marchas y paros, porque no sirve para hacer obras, solo sirve para eso.

Al funcionario municipal, remedo de asesor, Renato Fernández, le dejo una partida de nacimiento en blanco pa’ que cambie de nombre  y se ponga el nombre de Nelson Barrantes. Este tataco desfiló en mi corso adelante, no le dejo más que esa partida de nacimiento, pues no se merece nada que le deje, le hizo tanto daño a mi carnaval que ha quedado como un completo animal.

Al Lucho Vásquez, le dejo rings con guantes profesionales de box pa´ que se siga peleando con el presidente del Barrio San Martín, Luchito quisiste hacer bien las cosas pero por andar de pendencia descuidaste a los barrios que siempre son renegones, pero son unos campeones en hacer motivos y disfraces, este año no han sido la excepción, así que te sirva de experiencia esta mala convivencia.

A mis súbditos de los barrios miles de medallas de oro, plata y bronce, diplomas, pergaminos, claru unos sobresalieron más que otros, pero otra vez como siempre este año la hicieron y bien hecho, claro que hicieron desorden tanto el domingo como el lunes, pero eso no es culpa de mis ñaños de los diferentes barrios,  sino de extraños personajes que fueron puestos a dedo como organizadores y que no saben nada de carnaval. ´

Al barrio La Merced, les dejo más chicas y jovencitas lindas pa’ que sigan mostrando al Perú y al mundo la belleza de sus mujeres de mi lindo reino….un momento, mis notarios, vuelven los temblores, calambres, sacudidas, la terciana no me quiere dejar ya quiero estirar la pata pata, ya veo otra vez a mis esposas y concubinas calatas, que desgraciau soy ni en mi lecho de muerte me arrepiento de mis pecados, así que merezco que de una vez me quemen, claro luego de hacer mi velorio donde llorarán mi viudas de en Santa Apolonia.

Al alcalde de Baños del Inca, ese tal Palomino me dan ganas de mandarlo a buen sitio y que salga de esa muni porque ha ido por mal camino, se le ha ido abajo una obra en construcción y dice que eso no depende de la muni que gobierna. Le dejo mil ingenieros supervisores pa’ que otra vez inspeccionen sus obras, se tira el presupuesto y la obra no aparece.

Al rector de la UNC a don Angelmiro, no sé qué le pasó  a pesar de haberle entrado tanta lana en los exámenes de admisión se olvidó de mi carnaval, no apareció por ningún lado de mi corso, eso me encolerizó. Le dejo en su presupuesto 1 millón de euros pa’ que el otro año que regrese participe en mi fiesta y en mi corso.

A los que organizaron mi corso les dejo más personal calificado, estuvo todo mal desentonado, desorganizado, no había nadie que empuje a los participantes, es decir a los carros alegóricos patrulla y comparsas, todo fue un caos. Tanto gerente y subgerente que son unos indiferentes con mi fiesta, figuretis se ubicaron primeros,  cual campante desfilaron adelante. Le dejo mil  chicotes y binzas al panzón rondero Chuquilín, para que me les den una cataneada y los tengan a pan y agua, se la llevan fácil sus sueldos con el pago de nuestros impuestos municipales, pero pa’ chambear por mi carnaval se hacen los locos, son unos incompetentes.

Bueno, bueno tráiganme el acta mis notarios la voy a firmar, pero que me ayude algunas de mis mujeres pa’ estamparle la bancaria porque con este temblor de manos puedo hacer muchos garabatos, pero ustedes me disculparán la pelona está en la puerta, ya lo veo muy burlona, está al lado de Sata,  a San pedro lo veo, pero ni me mira lo que quiere decir que me voy al infierno. Sin embargo este es mi deseo.

Firmado Ño Carnavalón a los 14 días del mes de febrero en el año del Señor 2018.