Panorama Cajamarquino

EDITORIAL – Economía a prueba de crisis

 

Los esfuerzos del Gobierno para potenciar la economía sumaron otros resultados de importancia: en diciembre pasado se registró una expansión de 1.32% y durante el 2017 sumó un total de 2.5%, con lo que alcanzó 101 meses consecutivos de crecimiento. Los indicadores del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) confirman así que el modelo peruano está reforzado y que pudo haber crecido más si el país no hubiese enfrentado el fenómeno climático de El Niño Costero o el caso Odebrecht.

El crecimiento del año pasado se ha sustentado en las actividades del sector primario con 3.06% (minería e hidrocarburos, agropecuaria y pesca), servicios con 2.74%, y la evolución positiva de la demanda externa con 3.88%, reflejada en mayores exportaciones. El conjunto de esos sectores tuvo un protagonismo vital en la expansión económica, mientras que el consumo de las familias también sustentó ese aumento gracias a que los hogares hicieron mayores compras al por menor.

Estas cifras confirman que el Poder Ejecutivo, en momentos de dificultad, el adopta decisiones y aplica los instrumentos técnicos necesarios para mantener ese crecimiento que nos coloca como una nación en constante desarrollo. Lo destacable del tema es que el trabajo mancomunado de los poderes del Estado ha obtenido los resultados que ahora observamos. Y si bien la autocomplacencia puede ser un elemento negativo en la evaluación del comportamiento económico del país, pronto queda relegada cuando las cifras presentadas por fuentes oficiales coinciden con el análisis de reconocidos especialistas, prestigiosas calificadoras de riesgo y organismos financieros internacionales. Es decir, la base para valorar los indicadores tiene un sustento sólido y técnico.

Es cierto que en algunas circunstancias, generadas por el ruido político interno o las fluctuaciones del mercado internacional, pueden ocasionar un sobresalto en los índices, pero ya la experiencia ha demostrado que la economía peruana es a prueba de crisis, tal como lo ha revelado el reciente informe FocusEconomics Consensus Forecast LatinFocus, cuya perspectiva en este 2018 proyecta que el Perú crecerá 3.7%, por encima de América Latina y Europa, y de potencias económicas como Estados Unidos y Japón.

Sin embargo, este sitial de privilegio no debe conducirnos a bajar la guardia porque nuestro buen desempeño nos ha llevado a continuar una senda positiva de progreso, lo cual se refleja en la disminución de la pobreza, el aumento del consumo interno, la generación de empleo de calidad y el impulso de los sectores productivos, que generan confianza en el Perú por la robustez de su economía.

Con estas cifras, la expectativa de un crecimiento mayor continúa al tope, especialmente porque la Nación goza de uno de los regímenes de inversión con mayor efecto promotor en el mundo, un respaldo macroeconómico sólido contra choques externos, y diversos sectores de intenso crecimiento que aportan de manera significativa al PBI.

 

El tristemente célebre Gustavo

Sábado de carnaval por la mañana, un hombre llamado Gustavo llama al serenazgo para que lo auxilie, ¿la causa?, ser víctima de agresión, violencia familiar por parte de su pareja. Una mujer que lo ha rasguñado en el brazo y que lo agrede verbalmente.

La escena ha sido filmada por uno de los miembros del serenazgo. Se aprecia a Gustavo sentado en el patrullero y a la mujer fuera de sí pidiéndole que se baje. Lo conmina a que hablen y lo acusa de victimizarse, de hacerse el bueno cuando en realidad es un mal hombre. Le habla de un hijo que tienen en común…

Gustavo está asustado, mira con preocupación a su agresora. Gustavo parece un buen hombre, algo tímido y espantado por la actitud de su pareja que no para de gritar, que no acepta las solicitudes del policía de ir a la comisaría y de que grita y llora mientras jalonea al pobre de Gustavo.

Gustavo no quiere bajar del patrullero, pide que lo deje y que se vaya. La mujer no entiende razones. “no he venido a Cajamarca para ir a la comisaría” le dice mientras trata inútilmente de bajarlo a la fuerza del vehículo. Los curiosos que atraviesan la calle se detienen y miran, siguen caminando después.

En un descuido la mujer toma a Gustavo con rudeza y lo saca del patrullero. Gustavo cae pesadamente y queda tendido en el suelo. La violencia es plena, el gendarme testigo del hecho no sabe qué hacer, Gustavo se pone de pie aterrado y adolorido, la mujer sigue gritando, le dice que ha sido él quien se ha tirado al suelo.

Gustavo está tan asustado que parece un niño grande al que van a aplicar un castigo. “Me has rasguñado en el brazo” se defiende, la mujer sigue gritando y llorando amargamente. El serenazgo está desconcertado al ver la pasividad del hombre. Gustavo parece ya no tener ganas de defenderse… el video se corta.

La noticia se subió a las redes sociales, el video completo. El hecho se viralizó en el Facebook. Gustavo ahora es víctima de memes que se burlan de él. “Marchemos por Gustavo” dicen algunos “Lo que callamos los hombres” dicen otros.

Eso pasa a diario a cada minuto en todo el país solo que siempre es al revés. Las víctimas son las mujeres, Gustavo es la excepción. Por eso machistamente todos se ríen del pobre Gustavo y se ha convertido en un ícono. Se ha hecho tristemente célebre.

La violencia es mala siempre, en todas sus formas, no es buena ni soluciona ningún problema. La rechazamos venga de donde venga, igual si viene de un hombre o de una mujer que quiere justificar su negativa actitud amparándose en ser la pareja o en tener un hijo. No vamos a marchar por Gustavito, pero sí estamos con él, más ahora que todos hablan de él y que lo recuerdan con ternura.