Panorama Cajamarquino

COLUMNA PAZ JUSTICIA Y EQUIDAD

Cultura de paz

Por Guillermo Carlos Miranda Arosemena – Abogado, conciliador, docente y consultor de empresas familiares y gobierno corporativo

Lamentablemente, una de las características de nuestra sociedad actual es el individualismo, el egocentrismo, la falta de tolerancia y la pérdida de valores y principios como la honestidad, la lealtad, la transparencia, el respeto al otro, sea por motivos sociales, políticos, culturales, económicos, religiosos y hasta deportivos. Podemos decir que, lamentablemente, la cultura de nuestra sociedad actual se puede resumir en agresividad y violencia y falta de respeto.

Es importante que veamos qué significa CULTURA y para ello encontramos que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española – RAE trae dos definiciones:

  1. CULTURA es “el conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico”.

Según esta definición, una persona culta es la que ha leído y estudiado mucho; sin embargo, se queda en el conocimiento y no va a las respuestas de esa persona culta hacia el Perú y el mundo.

  1. CULTURA es el “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social”.

Nos quedamos con esta última definición; es decir, Cultura es la manera como nos relacionamos con otras personas, en base a la tradición, experiencia, valores y principios que hemos recibido de nuestros antepasados.

Hoy en día la sociedad quiere romper con los valores y principios recibidos de nuestros antepasados, que eran unas culturas de calidad, para cambiar la medición del éxito por la cantidad, es decir, el cuanto tengo. Por ello nuestra vida actual es de intranquilidad, miedo, temor, inseguridad y agresividad.

La solución no va por bellos discursos pidiendo construir paz, sino por crear capacidades en las personas en el hogar, en la escuela, en la universidad, en el trabajo y en todas nuestras actividades, para saber recibir actitudes agresivas y devolverlas con tolerancia y respeto que enseñen a las otras personas cuán mejor estaremos y nos sentiremos ellas y nosotros. Es decir, cuando hayamos hecho nuestros estos principios y nuestras respuestas naturales, espontáneas, sean de paz.

La Ley de Conciliación -Ley 26872- vigente hace 20 años desde el 12 de enero de 1998, declaró de interés nacional la institucionalización y desarrollo de la Conciliación como mecanismo alternativo de resolución de conflictos, sobre la base de que la Conciliación propicia una Cultura de Paz y se realiza siguiendo los principios éticos de equidad, veracidad, buena fe, confidencialidad, imparcialidad, neutralidad, legalidad, celeridad y economía.

Es nuestra responsabilidad como operadores y actores de la Conciliación, cumplir con esos principios para coadyuvar a que todos vivamos en paz, tranquilidad, justicia y equidad.