Panorama Cajamarquino

COLUMNA BALCÓN INTERIOR

La canción de Barata

A Keiko Fujimori le llueve la plata del cielo. Dice que hace cocteles y que gana millones con ello. En el Perú sabemos que con una pollada no se gana más que unos soles. Keiko tenía que hacer aparecer la plata que su padre robó a los peruanos (Seis mil millones de dólares) y lo hizo a través de rifas y cocteles que ni siquiera ella se los creía.

Ahora que Jorge Barata la ha delatado, ella dice que nunca recibió un sol; si lo hicieron fueron otros… plata que le dieron y ella no sabía de donde venía. A Keiko, su esposo y sus hijos, la mantienen los congresistas –figurativamente- porque en realidad sabemos que se mantiene con la plata que su padre robó a los peruanos (otra vez seis mil millones de dólares). Ella dirá un día que solo le daban plata y que no sabía si era lícita o ilícita. Ella es la quiere gobernar este país con una banda de delincuentes.

Lo que ha dicho Jorge Barata es fundamental: Todos recibieron miles y millones de dólares para sus campañas, pero solo Ollanta y Nadine están presos, los demás se justifican de cualquier modo. Barata ha desbaratado a todas las bandas organizadas y disfrazadas de partidos políticos, Barata es como el hombre que sabía que todos los partidos eran prostituibles aunque a un precio diferente.

Ellos son los que nos gobernaron. Ellos son los que nos gobiernan. Ellos son los que nos quieren gobernar. Jorge Barata puso un precio a la conciencia de cada uno y ellos aceptaron. Es verdad que hubo celestinos en este caso de prostitución moral. Marcelo Odebrecht decía: ¡cómpralos! y ellos aceptaban, se vendían, se desnudaban moralmente y a cambio le daban carreteras, hospitales, autopistas, puentes… Keiko, Alan, PPk, Ollanta, Alberto Fujimori, Toledo… se bajaron los pantalones ante Odebrecht a cambio de millones.

Hoy que Jorge Barata ha cantado, nos damos cuenta que Julio Iglesias, Plácido Domingo, Juan Diego Flores, Pavarotti… y otros, son un zapato viejo ante la ópera que ha dado el corrupto Barata quien con la plata de Marcelo Odebrecht corrompió a todos los políticos de nuestro país.

Fue tanta la vergüenza de Keiko, que ya avisada de lo que se venía, pidió que las declaraciones de Barata sean en portugués, porque en castellano todos hubiéramos oído de primera fuente que era una ramera de la política, tal cual lo fue su padre, hoy liberado por el siguiente encarcelado que será  Pedro Pablo Kuczynski.

En breve tiempo nuestro país tendrá que acondicionar nuevos penales para esa sarta de ladrones y coimeros corruptos que ahora pretenden lavarse las manos y santificarse como si todo hubiera sido una broma. Nos queda a nosotros, al país entero elegir por nuestros hijos, por los días que vendrán y por aquellos que seguirán nuestros pasos.