Panorama Cajamarquino

COLUMNA BALCÓN INTERIOR – Se acabó el sueño de la canchita hecha en casa

Cuando todos celebraban la pírrica victoria de los clientes con respecto a los cines sobre el ingreso de alimentos a las salas donde se proyectan películas y mientras se tejían chanzas sobre lo que se ingresaría a partir de esa “liberación” a los cines con cada cliente, la Sala Especializada en Protección al Consumidor del Tribunal del Indecopi, en lo que respecta al caso de la prohibición de ingreso de alimentos a los cines de las cadenas Cinemark y Cineplanet, decidió suspender  el plazo que había establecido para que se abstengan de restringir el ingreso de alimentos y/o bebidas a las salas de cine, adquiridos fuera de sus establecimientos comerciales.

Así como también eliminar los avisos donde informaban a los consumidores tal prohibición, indicó la institución que “defiende” a los consumidores en un comunicado. Otra vez los satisfechos espectadores quedaron insatisfechos y se terminó la ilusión de los más osados de ingresar su frito con ceviche o su cervecita helada y hasta galoneras de chicha morada con canchita paccha o de “gallitos” (Pop corn para los más refinados).

A raíz de la denuncia y del proceso que duró casi un año se supo que los cines obtienen el 40% de sus ingresos por utilidades generadas por el consumo de alimentos en sus instalaciones, alimentos que venden las cadenas de cines y que no aceptan competencia alguna – Algo así como la autonomía abusiva que pretenden tener algunos colegios y escuelas obligando a los padres de familia a que los libros y uniformes se compren exclusiva y únicamente de sus proveedores-.

La prohibición que se acaba de suspender en nuestro país tiene años en otros países como España y Brasil en donde hace más de una década se desterró esa prohibición abusiva, sin embargo, en nuestro país los empresarios pusieron el grito en el cielo y chantajearon con elevar los precios de las entradas para “equilibrar” sus ingresos. No faltaron los abogados que acudieron a todos los medios y se impuso el espíritu “cholero” que temía que los cines acabaran convirtiéndose en algo así como una playa en donde la gente lleva desde ceviche en bolsa hasta pollito con arroz verde y se acaba contaminando el agradable ambiente de las salas del sétimo arte con olores que en conjunto pueden resultar nauseabundos e inapropiados.

El buen Jaime Delgado, representante acérrimo de los consumidores se quedó frustrado con la decisión de INDECOPI que demuestra una vez más que su prioridad no son los intereses colectivos, sino que le interesan sobremanera los empresariales; y razones y motivos para decir ello nos sobran, recordemos sino lo ocurrido con las empresas de servicios de telefonía, transportes, bancos, financieras y un larguísimo etcétera.

Por el momento habrá que conformarse con pagar precios de canchita como si se tratase de alimentos bañados en oro y bebiendo gaseosas a precios de petróleo; si se va con la familia hay que disponer de por lo menos 150 o 200 soles para poder comer unas canchitas mientras se disfruta de una película que nos muestra realidades tan disímiles como las de nosotros mismos.