Panorama Cajamarquino

COLUMNA BALCÓN INTERIOR – Mujer, sonrisa inagotable de los días

Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer, y aunque no hay muchos motivos para celebrarlo, pues cada día las cifras de maltrato hacia ella se incrementan, es preciso que se haga una reflexión sobre una fecha que debe marcar un hito por las estadísticas tan terribles de abuso y violencia que existe en nuestro país sobre el género femenino.

Las leyes peruanas no garantizan en absoluto la defensa de la mujer y día a día vemos cómo se incrementa el número de casos de violencia, las violaciones y los feminicidios son los hechos que marcan las noticias de cada mañana.

Los embarazos adolescentes son el común denominador de una sociedad en declive como la nuestra en donde los programas televisivos de producción nacional cosifican a la mujer mostrándola como un objeto en presentaciones decadentes en las que se las agrede de todas las formas, todo ello bajo la permisividad de un Estado misógino.

La mujer en nuestro país sigue siendo limitada en las oportunidades laborales y discriminada económicamente, el acoso laboral a la mujer se produce a diario en todas las esferas de las instituciones públicas y privadas sin que exista una política real con respecto a las sanciones que debieran aplicarse por ello, como sí existe en otros países del mundo.

Tenemos un ministerio de la mujer que más que fortalecer el rol de la mujer en la sociedad peruana, la vulnera sistemáticamente. Tenemos un ministerio de la mujer que solo lleva el nombre como una utopía en un país machista en donde las comisarías reciben a diario miles de denuncias que en su mayoría no son atendidas.

La mujer en nuestro país sigue relegada esperando el día que se rompan sus cadenas, esas que les fueron impuestas desde tiempos bíblicos bajo la premisa de que la mujer debía servir al hombre y dedicarse a su casa.

Si bien el acceso de la mujer a la política se ha incrementado en cierta forma en las últimas décadas, aún es insuficiente y apenas se la convoca como una alternativa para cumplir con la cuota de género que se debe cumplir por ley, pero que los políticos lo hacen a regañadientes.

No hay motivos reales para celebrar, pero sí para reflexionar hacia dónde vamos en materia de igualdad de oportunidades. Todos tenemos una madre, esposa, hermanas, hijas, sobrinas, amigas… la mujer es lo más hermoso y sensible de este mundo. La mujer es la continuidad de la especie, la ternura del primer beso cuando uno nace, el calor del hogar mientras vivimos, el amanecer que renueva cada día nuestro espíritu, la sonrisa inagotable de la vida que Dios nos ha otorgado.