Panorama Cajamarquino

INFORME -Gritos de mujer

Por Rosa Castañeda

Comparto unas reflexiones en este día que se conmemora la lucha de las mujeres, por sobrevivir y acceder a derechos y libertades, reconozco el dolor, el sacrificio y la muerte de muchas de ellas, para conquistar algunos beneficios que ahora disfrutamos, porque aún nos falta mucho por lograr en este camino hacia la equidad, la paz y el cuidado de este único hogar por ahora, nuestra Madre Tierra.

Nos enfrentamos a olas conservadoras extremas y su caldo de cultivo lo constituyen las grandes mayorías desinformadas, no es extraño que las campañas “Con mis hijos no te metas” o las “Marchas por la vida y la Familia” sean tan populosas, ignorando que quienes proponemos una mirada diferente, también cuidamos la vida y tenemos familias felices.   Detrás de ellas se mueven grupos religiosos radicales que con infinidad de mentiras y amparados en el Antiguo Testamento, que son las mismas ideas del Coran escritos hace 5000 años, y en nombre de un Dios machista, abusador, vengador  y sangriento quieren hacer  prevalecer su política, sólo leamos algunos versículos del antiguo Testamento: Génesis 3:16, Jehová maldice a las mujeres, Samuel 15: 1-3 Jehová manda matar pueblos enteros sin misericordia, como en muchos otros libros del antiguo testamento;  Jueces 11: 29-40 donde Jefté  ofrenda a Jehová en el holocausto a su hija de 16 años; en Génesis 19:1-34,  Lot ofrece a sus hijas vírgenes para que sean violadas y les hagan lo que fuese  para salvaguardar a sus  hombres visitantes y los innumerables versículos en contra de la homosexualidad.  Aún en el nuevo testamento el silenciamiento y la sumisión de las mujeres sigue siendo fuerte.  Es momento de ventilar los aspectos inhumanos e injustos de la Biblia que son ocultados a los creyentes, para dejar de lado justificaciones míticas y mágicas en los debates sobre la sexualidad, la violencia y el aborto, que es el aspecto humano más importante y en el que justamente la más afectadas somos las mujeres.

Recordemos el análisis de las mayorías frente a la reciente muerte de la voleibolista adolescente Alesandra Chocano, con el grupo de futbolistas, “porque se fue con los hombres”;  “dónde estaban  sus padres”;  “qué hacía a esas horas una adolescente”, nunca escuché nada en contra de los hombres presentes, y  se trató de protegerlos. Este análisis popular de la violencia es altamente culpabilizante en las mujeres, como lo es la infidelidad, la violencia y el feminicidio, porque tienen origen divino que no admite análisis de otra índole. Ni siquiera se habla de  autocontrol ni crítica a los victimarios.

  • Asimismo la Biblia no tiene ningún mandamiento para cuidar la Madre Tierra, solo le interesa salvar el alma y la vida en el más allá y allí está el negocio del asunto. Por estas y muchas razones las mujeres seguiremos gritando:
  • Gritamos porque nos indigna ser tratadas como seres de segunda clase, manoseadas, insultadas, chantajeadas en el trabajo, engañadas violadas, maltratadas física y sicológicamente, por hombres que encuentran sustento de sus acciones en un libro sagrado.
  • Gritamos porque, cuando iniciamos el despertar sexual, somos juzgadas, incomprendidas, condenadas, impedidas de recibir información honesta y oportuna para ejercer una sexualidad respetuosa y saludable.
  • Gritamos porque los hombres dejan en nuestras espaldas todo el peso de la anticoncepción, solo un 4 % de ellos usa condón. ¿Saben qué se siente tomando o colocándote inyecciones de hormonas cada día o usando un dispositivo intrauterino permanentemente?
  • Gritamos porque los anticonceptivos fallan, no existe ninguno 100 % seguro o libre de efectos secundarios y nos enfrentamos a embarazo no deseados, y vivimos en ese 30 % de países donde el aborto es ilegal y las mujeres pobres pasamos una cadena de sufrimientos y maltratos, o aparece el salvador que primero te pide sexo, o te cobra cantidades exorbitantes de dinero que no puedes pagar, o los charlatanes te dan yerbas y medicamentos que no funcionan, y no puedes denunciar porque el aborto es ilegal. Las mujeres ricas son atendidas en cualquier lugar con dignidad.
  • Gritamos porque las mujeres que hemos abortado somos ultrajadas por los autodenominados “defensores de la vida y la familia” que se arrogan de puritanos, moralistas y nos tildan de asesinas o inconscientes, atizando marchas conformadas por niños y adolescentes que aún no conocen lo sinuosos que son los caminos de la vida. ¿Saben que nuestras decisiones también son sabias y espirituales y que un aborto precoz es 40 veces menos riesgoso que un parto?
  • Gritamos porque nos quieren obligar a parir hijos que no podemos amar ni mantener, enfrentando a la muerte durante el parto cada segundo, para luego darlos en adopción. Si somos heroínas y lo hacemos será por opción, más no por obligación.

 

  • Gritamos porque, pertenecemos a las minorías del grupo LGTI, y queremos ser tratados con respeto y comprensión.

Nuestras antecesoras,  ya cumplieron con sufrimiento e incluso con  su vida,  el mandato bíblico de “creced, multiplicaos y llenad la tierra” el que se hizo realidad sólo en 300 años desde la era industrial, en que la población humana se empezó a duplicar en sólo 100, 60 y luego en 30 años, que ya resulta catastrófico. Cuando nació Cristo, hace dos mil años se calcula que la población  alrededor del planeta era de 200 millones, recién en el año 1000 después de Cristo,  llegó a los 400 millones. Es decir la población se duplicaba cada mil años, porque la mortalidad era  muy alta por las pestes y las guerras.  Digo que este crecimiento último de la población humana es  catastrófico, porque acaba con los recursos naturales y otras formas de vida que nos antecedieron en la creación. Miles de hectáreas de bosques depredados cada día, miles de especies desaparecidas, mares contaminados de basura  y saqueados en su máxima expresión con  la tecnología, ríos desaparecidos, contaminados o con menos caudal cada vez, culturas y costumbres milenarias, menospreciadas o desaparecidas.

Los gritos de mujeres sólo pedimos sólo 3  valores que nos hermanen y creen una sociedad justa y equitativa: honestidad,  austeridad y el respeto por la diversidad.

Honestidad: Coherencia entre lo que se dice, se ofrece y se hace, la palabra debe ser  un instrumento que generar entendimiento, confianza, que resuelva conflictos y sustituya a  la violencia.

Si  la palabra es un instrumento de engaño, destruye, hace sufrir y corrompe, esto pasa con nuestros políticos y en muchos niveles de relaciones humanas,  llegando luego a la violencia.

La austeridad: Valor personal muy importante  en ésta época de sobreconsumo en  todo.  No gastar más de lo que tiene o necesita, guardar los ahorros  para épocas difíciles. Austeridad con el planeta implica caminar más, utilizar el transporte público, no hacer basura, comer sano y lo necesario, compartir con quienes menos tienen, etc.

El respeto por la diversidad: Inmenso valor que nos cura de las lógicas autoritarias que se arrogan la verdad.  El equilibrio del cosmos está garantizado por la subsistencia de los diferentes. La Tierra se complementó con el Sol para dar origen a la vida,  la muerte apareció para generar más vida, y no existen la una sin la otra, las alturas frías proporcionan el agua y nutrientes para los valles templados, los que a su vez son devueltos en alimentos que no se pueden cultivar en las alturas frías. El  día y la noche,  el verano y el invierno, la primavera y el otoño,  el calor y el frío, la lluvia y los días soleados.  Lo masculino y lo femenino,   lo positivo funciona con lo negativo. Los desiguales nos necesitamos para subsistir y alcanzar el buen vivir.   Sobre esta Tierra que conocemos y habitamos la vida se celebra a partir de la vinculación con los diferentes, pero con plena admiración y respeto.