Panorama Cajamarquino

INFORME – Situación actual de la cultura cajamarquina

 

 Un análisis preliminar y superficial.

Por Reinhard Seifert

 

Cajamarca, la región, la ciudad y muchas de las ciudades y pueblos de su interior conservan aún sus características culturales, arquitectónicas propias y ambientales, que se han convertido con el tiempo en parte importante de la mejor herencia cultural que los antiguos cajamarquinos han dejado a nosotros y para las próximas generaciones. Las   que serán los portadores que apreciarían a esta herencia a lo largo de los años venideros. Los turistas que nos visitan disfrutarán también de este legado milenario.

Los bienes culturales, como son los vestigios de las ruinas, las antiguas  casonas coloniales o republicanos, los restos arqueológicos prehispánicos, la pintura convental colonial, los tejidos de Porcón o de San Miguel, el clarín cajamarquino (recientemente reconocido por la Nación Peruana como cultura universal) o la pintura de nuestros maestros del siglo XX como Sabogal, Urteaga o BAGATE; son bienes que nosotros, los cajamarquinos deberíamos considerar tan importantes como nuestros valles fértiles , nuestras jalcas productivas, nuestro cielo,  color cobalto  o el carnaval  genuino.

De hecho, los cambios en muchas “modas” de los últimos años han dejado huellas inmensas que distorsionan demasiado y negativamente no solamente nuestros ambientes monumentales, sino también nuestra propia identidad local y regional, que no es otra cosa que la forma en que nosotros los cajamarquinos de fines del Siglo XX y Siglo XXI nos insertamos en el mundo globalizado.

Por suerte, la ciudad de Cajamarca ha sido declarada Patrimonio Histórico y Cultural de las Américas, mediante una resolución de la Organización de Estados Americanos, hecho que nos enorgullece a los cajamarquinos, pero que no ha motivado necesariamente que nos pongamos a trabajar adecuadamente para concertar merecidos e incuestionablemente este honroso título.

Lo esencial de una nueva cultura participativa de la población es crear conciencia en la colectividad sobre los valores de la cultura cajamarquina en el más amplio sentido de la palabra, asimismo sobre la importancia de artes y su historia en todos los pueblos y ciudades de la región de Cajamarca.

¿POR QUÉ?

Porque pensamos que un pueblo que aún no se reconoce a sí mismo ni a su historia es un pueblo sin memoria y futuro. Desde la época de la conquista española se ha destruido tanto que ahora es el momento de parar esta situación. Siempre nos lamentamos que los españoles al inicio fueron los culpables de la destrucción no solamente de los edificios incas, sino también de nuestros valores éticos, culturales y conocimientos milenarios. Aquí ya debería terminar la nostalgia y el lamento.

¿Ya que hacemos nosotros y que es lo que deberíamos a hacer? Justamente fue en Cajamarca donde se produjo la unión de las dos culturas, dando nacimiento al mestizaje. Deberíamos aceptar esta realidad, no rechazarla.

El auge económico de la ciudad y de la región de Cajamarca durante el siglo XVII y XVIII se debió al desarrollo de la agricultura y de las minas. Los signos exteriores de riqueza se reflejaron en las casonas de alto valor estético y que se nos asomen hasta nuestros días.  De hecho, la crisis de la hacienda y la falta de un mercado interno regional cajamarquino durante el siglo XIX y que sigue en la actualidad no permitió mantener la bonanza económica, menos preocuparse por la cultura en general.

Desde este punto de vista y recuperar la iniciativa de la sociedad civil conjuntamente   con la Casa de la Cultura, es necesario mencionar varias situaciones del buen funcionamiento cultural a futuro y pensar en el bien común, que interesa a todos:

  • La Casa de la Cultura todavía es un ente burocrático, enfocado demasiado en sí mismo y en algunos casos con funcionarios muy cuestionados.
  • Esta Casa no apoya y muy poco al arte en general, todavía le falta hacer una buena gestión y no es permeable a los reclamos de nuestros artistas.
  • En la opinión pública tiene una mala imagen y reputación, por aparecer como una “isla”, sin conexión real con la sociedad cajamarquina que la rodea.
  • Lamentablemente las empresas mineras, instaladas en Cajamarca, utilizan a la Casa de la Cultura para “lavar” sus caras. Han penetrado en el funcionamiento interno y lo manipulan a su antojo o, en el peor de los casos, la corrompen; por ejemplo, con actividades que distan de ser manejadas democráticamente por el conjunto de actores o gestores culturales.
  • Las exiguas entradas económicas y recaudadas (Cumbe Mayo, Cuarto del Rescate, Otuzco) son enviados a Lima. Nada queda en Cajamarca.

Para revertir esta situación es necesario reconquistar la iniciativa propia, actuar como Casa de la Cultura de manera autónoma, independiente, descentralizada, pero siempre madurando como norte en el bienestar de Cajamarca, como bien público.

ALGUNAS ACCIONES PROPUESTAS:

  1. Recuperar la confianza de los artistas cajamarquinos de manera amplia y democrática.
  2. Realizar campañas de educación para la conservación del patrimonio cultural, dirigida a la población.
  3. Implementar proyectos de restauración a realizarse, en convenio con las diferentes entidades locales (privadas y nacionales).
  4. Mejorar el acceso al Cuarto de Rescate.
  5. Mejorar el diseño Complejo Arquitectónico de Belén.
  6. Recuperar la Sala Andrés Zevallos (quitarle el nombre) y ponerla al servicio de todos los pintores.
  7. Mejorar La Recoleta (ex Colegio Nacional San Ramón).
  8. Restaurar la Casa Casanova.
  9. Restaurar la Casa Chavarry.
  10. Recuperar el espacio original Plazuela San Pedro.
  11. Iluminar el Centro Histórico, ciudad de Cajamarca.
  12. Recuperar las fachadas y techos de la Plaza de Armas.
  13. Recuperar de ambientes urbanos monumentales, veredas, etc.
  14. Cierre total del tránsito vehicular, Jirón Del Comercio y embellecimiento de dicha vía para los peatones.
  15. Construir el Gran Museo de Sitio de la Cultura de Cajamarca, carretera a Cumbe Mayo.
  16. Otros, como por ejemplo, apoyar investigaciones, artículos periodísticos, libros, videos etc.
  17. Publicar trabajos culturales y tener una visión editorial propia e independiente.
  18. Apoyar exposiciones artísticas y conciertos.
  19. Impulsar el Consejo Directivo Cultural de Cajamarca, como ente consultivo, que trabaja ad honorem.
  20. Apoyar proyectos culturales de las provincias restantes de la Región de Cajamarca.