Panorama Cajamarquino

El diablo en campaña

La eterna candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se ha convertido en el émulo de Lourdes Flores, varias veces candidata a la presidencia del Perú. En algún momento Keiko pensó que no solo sería la primera presidenta, sino que además sería la más joven que alguna vez recibiría tal investidura.

A Keiko varias veces se le quemó el pan en la puerta del horno. Cuando acariciaba la presidencia, algo jugaba en contra y se quedaba con las ganas. Algo inesperado surgía y su proyecto de llegar al poder se iba de bruces y quedaba trunco.

Tal vez es que en la vida hay un karma que nos rige a todos los seres humanos y el que la hace, la paga. Tarde o tempano esa energía tan negativa que se lanza a los demás acaba teniendo un efecto bumerán y regresa con más fuerza y no existe nada en el mundo que pueda evitarlo.

Keiko Fujimori ha sido una mala hermana y peor hija. No tuvo reparos en callar las torturas que sufría su madre en los calabozos del Pentagonito, con tal de hacerse del poder y convertirse en la primera dama postiza de una dictadura que a todos les olía mal. No le importó traicionar a su propia madre mientras la sometían a descargas eléctricas y la mantenían desnuda en las mazmorras del Pentagonito.

Cuando sus ansias de llegar a la presidencia se acrecentaron buscó que su padre no salga de la cárcel porque sabía del marcado favoritismo que tenía hacia su hermano Kenji. Buscó mil formas de evitar el indulto porque sabía que la salida de su padre iba a dañar su imagen política y eso no le convenía.

Fue más allá y les dio la espalda a su hermano y a su padre cuando finalmente fue indultado truculentamente por un presidente tan corrupto como Alberto Fujimori. Mientras todos festejaban ella curaba sus heridas porque otra vez veía que la presidencia le sería esquiva.

Sus ansias de poder fueron más allá y fue la que elucubró y direccionó una emboscada a su hermano Kenji, con la ayuda de unos sujetos tan despreciables como los corruptos fujimoristas. Mandó filmar a su hermano y luego hizo pública la denuncia mostrando algo que todos sabíamos pero que no podíamos probar.

Destruyó políticamente a su hermano, lo metió en líos con la justicia y lo hizo quedar como un corrupto e inmoral ante los más de treinta millones de peruanos. No tuvo misericordia con el hermano que alguna vez se crío y con el que vivió su vida entera.

Hoy la candidata está en campaña. Cada vez más cándida cree que al fin podrá llegar a la presidencia. Pero parece que la vida ya no le dará otra oportunidad. Quizás por ese efecto sencillo y lógico como es el karma y ella tiene un aura negra que aunque nadie puede ver, todos sabemos que la envuelve y la cubre como un estigma de esa esencia misma de la vida.