Panorama Cajamarquino

El país donde importa más el fútbol que el hambre

Subió el precio del combustible, la cerveza, gaseosa, cigarros, sigue el recorte de sueldo con un elevado pago de impuestos. Los más afectados los peruanos con menores ingresos en el país que a duras penas logran sobrevivir con sueldos modestos.

Algo está sucediendo en nuestra nación, estamos en un estado catatónico, vivimos un sueño de opio en donde el 90% de los peruanos está en shock y con un delirium tremen debido a la exclusión de Paolo Guerrero del mundial de Rusia 2018.

Los medios de comunicación abundan en información sobre Paolo Guerrero. Doña Peta, la mamá del futbolista –convertida en modelo hasta antes de unos días del Día de la Madre- ha sido la protagonista de las primeras planas de los diarios más serios del país. Su lluvia de adjetivos contra quien ella consideraba culpables en esta historia, han sido de antología.

Somos un país en donde importan más los temas futboleros que los problemas económicos del país. Alejarnos del mundial por 36 años nos afectó tanto que hemos perdido nuestra identidad y la hemos confundido con cantar: “Y se llama Perú… con P de patria” y pintarse la cara de rojo y blanco.

Nuestros congresistas negocian con dinero de las arcas del Estado, esas arcas que nosotros llenamos con nuestras diarias labores. Un grupo de mafiosos ha tomado por asalto el gobierno y han hecho de él un botín que se reparten cual piratas luego de un abordaje.

Nuestro país es un sueño surrealista. Afectados por la anemia y el analfabetismo, se convocan a marchas para pedir una suspensión de la pena a Paolo Guerrero a quien se lo considera más héroe que Grau o Bolognesi, que Túpac Amaru o José Olaya. Vivimos en la civilización de la indiferencia y del espanto.

Los políticos han aprovechado el pánico producido con la situación de Paolo Guerrero y han dado un golpe vil a la economía peruana. Se aduce que es preciso incrementar los impuestos para compensar los miles de millones que se roba la corrupción, los que se pagaron en adendas a Odebrecht y otras cien empresas en todos los rubros.

Los senderistas salen sigilosamente de las prisiones amparados en recursos jurídicos. No pueden seguir detenidos… se afirma, otros hasta trabajan en el Congreso y algunos más refundan el sanguinario pensamiento que llevó al Perú a la peor de las matanzas.

Los medios de comunicación nos asfixian con basura. Gritamos los goles más que las tragedias que nos suceden. Los feminicidas trazan los planes que ejecutarán mañana, nuestra economía se cae, pero nosotros pedimos, suplicamos, rogamos, que la FIFA suspenda la pena de Paolo y nos olvidamos de la nuestra, de nuestro país y su miseria.