Panorama Cajamarquino

Otra vez la Ugel – Celendín

Celendín tiene las cifras más altas de violaciones sexuales entre las provincias de toda la región Cajamarca. Varias personas purgan prisión en el penal de Huacariz por ese delito gracias a un efectivo y severo sistema judicial en esa provincia.

Las cifras lamentablemente han ubicado a la apacible provincia de los sombreros y el chocolate, siempre distinguida por la intelectualidad de su gente y la belleza de sus mujeres, entre las que han reportado la mayor cantidad de casos de agresiones sexuales.

Celendín penosamente, es el epicentro de las estadísticas que reporta el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables y el Poder Judicial. Aunque los hechos son mayoritariamente en la población urbano- marginal, existen varios casos identificados y denunciados en las capitales de los distritos de las provincias y en la misma capital provincial.

Según los reportes del MIDIS las cifras se han incrementado en los últimos meses, otorgándole además del triste liderazgo, una amplia diferencia con respecto a otras provincias de la región y del país, y no es una cifra que sorprenda mucho, si tenemos en cuenta que lamentablemente hay incluso un alto funcionario de la UGEL – Celendín que fue denunciado el año 2009 por la violación a una menor de 14 años de edad cuando trabajaba en un colegio de Cajamarca.

Con ese tipo de funcionarios en instituciones claves, no resulta sorprendente que Celendín sea la provincia que registra mensualmente el mayor número de violaciones. El 90% de las víctimas son niñas y adolescentes violentadas por depravados sujetos sin escrúpulos y que no todos se encuentran donde deberían estar.

La Ugel de Celendín ha sido objeto de una serie de denuncias recientemente, debido a los fraudulentos procesos que se dan cada año, procesos de selección en los que prima el compadrazgo, el tarjetazo y la pertenencia partidaria. La tan ansiada autonomía que alguna vez se tuvo, ha convertido a esa institución en tierra de nadie.

Y aunque Cajamarca no se mantiene al margen, pues a nivel del país, después de la región Lima que tiene más de 10 millones de habitantes, somos la región con mayor cantidad de violaciones en todo el Perú. Realidad que difícilmente cambiará mientras se mantengan a sujetos de dudosa moral ocupando cargos estatales o a aquellos que fueron procesados por casos similares. Ya se dio una ley que expectora a los docentes vinculados al terrorismo, igualmente debería hacerse con aquellos que atentaron contra niñas desde cargos públicos como los de la docencia y que hoy ejercen alegremente puestos administrativos con dudosa ética y moralidad.