Panorama Cajamarquino

Inseguridad total

Quedamos aturdidos ante las imágenes de delincuentes que usaban automóviles y motocicletas para huir luego de arremeter contra los transeúntes y despojarlos de sus pertenencias.

Una reciente encuesta del INEI sobre inseguridad ciudadana revela que más del 25% de los peruanos admite haber sido víctima de un hecho delincuencial.

La asignación de más policías en las calles, el incremento de las cámaras de seguridad, establecimiento de más penas, el aumento del número de cárceles son demandas usuales. No hay duda de que todas son necesarias, pero ninguna suficiente para acabar con la delincuencia que, como problema social, requiere de un abordaje integral. Se debe dar prioridad a la prevención con el fin de evitar que jóvenes en situación de riesgo ingresen en el mundo del crimen.

Una iniciativa intersectorial surgió en el 2015 y nos va brindando una luz de esperanza respecto a este flagelo ciudadano con resultados alentadores: el programa Beca Doble Oportunidad. Si bien no eliminará totalmente la delincuencia, sí la podrá disminuir.

Por ahora, este beneficio se ofrece en nueve provincias del país a jóvenes de entre 17 y 25 años que han abandonado el colegio y que viven en zonas identificadas por el Ministerio del Interior como de alto riesgo social. La mayoría de beneficiarios provienen de familias desestructuradas. El riesgo social significa que los jóvenes viven en barrios de alta criminalidad, por lo que son vulnerables de caer en la delincuencia, si es que ya no están inmersos en ella.

En alianza con el Ministerio de Educación, los becarios reciben formación técnica en instituciones educativas de prestigio como Tecsup, Senati o Cenfotur y, al mismo tiempo, continúan sus clases escolares virtuales con la asesoría de un tutor. El becario recibe, además, una subvención económica para sus gastos de alimentación, transporte y útiles de estudio. La oportunidad es doble: se podrá obtener una formación técnica y terminar el colegio al mismo tiempo. En dos años, los adolescentes egresarán como auxiliares de administración, mecánicos, confeccionistas, soldadores, desarrolladores de páginas web, etcétera.

La semana pasada visité el Instituto Valle Grande en Cañete, donde 35 jóvenes terminan el primer semestre de este programa. Según las conversaciones que sostuve con los profesores, concluí que se debe potenciar más esta valiosa iniciativa.

 

Los alumnos aprenden valores gracias a la permanente tutoría que reciben. Se designa a un profesor por cada cuatro estudiantes en clases de mañana y tarde. Los becarios tienen ahora una mayor autoestima porque saben que con los estudios que realizan podrán conseguir un empleo calificado. Solo un alumno de esta promoción desertó al programa por bajo rendimiento, pero sus compañeros se han empeñado en que regrese y no pierda esta doble oportunidad.