Panorama Cajamarquino

Reflexiones sobre la inversión

La implementación de las políticas de estado así como la realización de la obra pública, está en función de varios factores que van desde la formulación hasta el financiamiento, no son excluyentes. Por ello tiene que haber claridad en el alcance y en el impacto, analizar el beneficio y costo, establecer un mecanismo de control y fiscalización. Desaparecer de la gestión pública “el fantasma del diezmo”, constituye el gran desafío.

La palabra inversión merece una profunda reflexión, sobre todo en lo que constituye. La inversión sea pública o privada en sí constituye un medio y no un fin. Sin embargo muchos le quieren dar que “per se” constituye la solución a los problemas de nuestro país. La inversión privada sea nacional o extranjera es bienvenida, pero nada vale si no esta alineada en torno a los objetivos estratégicos nacionales.

En el actual modelo que es primario, exportador de servicios, destacan diversos modelos de negocios como las franquicias de alimentos, hoteles, financieras entre otras. En lo que se refiere a las franquicias de alimentos en su cadena de producción no consumen la papa producida por los productores nacionales, importan este tubérculo de raíces peruanas. Las grandes empresas mineras también hacen lo mismo no solo ocurre con la papa sino con la carne principalmente vacuno. Tienen como argumento que los productores nacionales no cuentan con certificación de calidad.

Cuando se firmó el TLC con USA y otros bloques económicos una de las exigencias fue´ que la pequeña y mediana empresa se certifique en calidad y buenas prácticas, en este caso como no existe una política de estado agresiva para lograr la consolidación de la certificación, las pymes están a la deriva.

La inversión pública y privada, constituye un medio y una fuerza motriz para el desarrollo nacional, pero no es un fin es un medio. El fin son los objetivos estratégicos que estén alineados en la lucha contra el hambre, la pobreza y la miseria. La inversión debe permitir la realización de la infraestructura necesaria para consolidar nuestra competitividad y debe estar sometido a un estricto control y fiscalización de parte del estado y de la ciudadanía. La inversión debe permitir consolidar servicios básicos como educación con calidad y el acceso a la salud.

La inversión debe permitir generar empleo digno para todos los peruanos, no debe ser un instrumento de saqueo y empobrecimiento de la población como actualmente viene ocurriendo con las financieras que cobran a los usuarios una de las tasas de interés más altas de la región.

El gobierno tiene la obligación de promover la inversión pública y privada, pero a la vez no ser un convidado de piedra y consolidar los órganos reguladores para evitar el imperio de los monopolios, enfrentar a un sistema financiero cuasi usurero, defender el derecho de los trabajadores y evitar que ciertas empresas consideren al peruano un “cholo barato”.

Las diversas modalidades de inversión es decir: Privada, pública, alianza público-privado, obras por impuestos, endeudamiento por bonos y otros, deben estar sujetas al estricto control y fiscalización, para manejarlo de manera desterrar las sospechas de corrupción y las dudas que se produzcan en torno a ella.

A nuestro país el dinero puede llegar a raudales pero si no hay control este va a caer en saco roto, enriqueciendo a unos pocos y castigando a las grandes mayorías.