Panorama Cajamarquino

¿La Ley Mulder es una ley mordaza?

Por: Francisco Arroyo Cobián

 

Previa y posteriormente a la promulgación de la Ley de Control de Publicidad Estatal, también conocida como Ley Mulder, se dejaron escuchar muchas voces en favor y en contra, siendo la más autorizada, por su investidura, la del presidente de la República, Martín Vizcarra, quien la calificó como “Ley mordaza”, abriendo, lógicamente, el abanico para que todos los beneficiarios de los recursos del Estado que se venían aprovechando de esta situación, cual “lobos esteparios”, se lancen a traer abajo esta norma.

El gobernante manifestó que era una “Ley mordaza”: “Toda persona tiene derecho a las libertades de información, expresión y difusión del pensamiento, a través de cualquier medio de comunicación social, sin previa autorización, ni censura, ni impedimento”. Palabras fuertes viniendo de quien representa a la Nación y que logró poner más fuego al debate, atizándolo de manera innecesaria.

Un mandatario, desde mi punto de vista, debe reunir las condicionantes que esta palabra implica y ser la persona que se encargue de poner las cosas en su verdadera dimensión y evitar, sobretodo, avivar las confrontaciones de las que estamos cansados y en donde ya es práctica común “qué vas a decir para oponerme”.

Según la Real Academia Española, determina que “mordaza” es un pañuelo o elemento con el cual se tapa la boca para impedir hablar o gritar. También, según otras definiciones, señalan que es un término que se acuña a una ley que restringe libertades como la de expresión, información o manifestación.

Finalmente la ley se dio y el mismo jefe de Estado manifestó que recurriría al Tribunal Constitucional y junto a él lo hizo el ministro de Justicia aun no sabiendo “dónde se encuentra parado”; también opinaron los dueños de la empresas de medios con sus periodistas que se rasgaron las vestiduras; el Consejo de la Prensa Peruana, que siempre se mantiene en silencio ante otras casos, dijo que la ley era una “censura”, los políticos contrarios a este dispositivo “se rascaron tanto que sangraron de escozor”; y así tantas personas que se sentían agraviadas porque ya no recibirían los recursos del Estado para sus asesorías, consultorías con las que vivieron muchísimos años a costa de todos los peruanos que subvencionamos sus trapacerías.

Era recomendable que un dignatario que no posee un partido político que lo sostenga, que no posee masas ciudadanas que lo apuntalen, que no posee una bancada oficialista que lo apoye, que no posee cuadros partidarios ni siquiera para hacerse cargos de los ministerios, y que su tendencia es a seguir bajando en las encuestas de apoyo popular, no usara términos que confrontan, debió y debe, en el futuro, dialogar con todas las bancadas parlamentarias para lograr consensos en beneficio de todos los peruanos y no ponerse a defender causas perdidas de quienes recibieron muchos millones a cambio del favor político de recibir y ser complacientes con los gobiernos fracasados.

Quiero dejar establecido que la ley de ninguna manera recorta libertades, no silencia a nadie, y lo que hace es evitar que el dinero que debería invertirse, especialmente en los más necesitados, vaya a su verdadero destino, como mantas para los niños y ancianos que mueren por el friaje, para la construcción de servicios de saneamiento básico, para la construcción de aulas y carpetas y evitar que se siga estudiando sobre maderos y adobes, como tantas cosas más de vital importancia. Nada tiene que ver la ley con el derecho de informar. ¿O acaso para que los medios informen se les tiene que pagar?

La única verdad es que se ha puesto “el dedo en la llaga” y ahora gimen aquellos que por años fueron y son medios que recibieron un promedio de un millón de soles diarios por servir al señor gobernante, para callar las injusticias y la corrupción y vivir a expensas de todos los peruanos que dejan de ver obras y servicios que nos corresponden.

Les guste o no, los “mermeleros” están heridos de muerte y harán todo lo posible para volver a continuar recibiendo los millones de soles de los que tanto gustan y que todos debemos estar atentos y evitar “se coman” el dinero de la población.

(*) Exalcalde de Cajamarca, expresidente regional, excongresista de la República.