Panorama Cajamarquino

Lamentable retiro

En forma intempestiva, aunque no sorpresiva, Estados Unidos anunció su retiro definitivo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. De esta manera, el gobierno de Donald Trump reafirma su política aislacionista y unilateralista, la que ha puesto en práctica desde el inicio de su mandato.

La representante estadounidense Nikki Haley utilizó duros adjetivos contra esta organización, a la cual llamó “hipócrita y centrada en sí misma que se burla de los derechos humanos”. Son tres los argumentos que emplea la alta funcionaria para sustentar las razones de la salida de su país.

En primer lugar, Estados Unidos protesta porque en esa organización participan países con pobre récord en derechos humanos. Menciona el caso de Venezuela, una de las naciones sudamericanas en las que se mantienen presos políticos y no existen libertades personales ni políticas. Otros países mencionados por Haley son Cuba y la República Democrática de Congo.

Además, sostiene que el consejo refleja un especial prejuicio contra el Gobierno de Israel, que tiene más resoluciones en contra que Corea del Norte, Irán o Siria. En diciembre del 2017, Trump rompió el tradicional equilibrio diplomático estadounidense entre Israel y Palestina al reconocer a Jerusalén como la capital israelí.

Y el último argumento de Estados Unidos es que los intentos de reformar el Consejo de Derechos Humanos fracasaron por la falta de interés de la comunidad internacional. Las críticas de Haley han sido reiteradas porque la acción de esa institución no coincide con las prioridades de la política exterior de Washington.

La decisión no llama la atención si consideramos que el gobierno de Trump decidió la salida de su país de la Unesco, recortó los fondos de la ONU, abandonó el Acuerdo de París y retiró a su nación del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP).

Desde el fin de la Guerra Fría, el gobierno de Bill Clinton, con su secretario de Estado, Warren Christopher, decidió convertir a los derechos humanos en la piedra angular de la política exterior estadounidense. Así, Estados Unidos se convirtió en un actor importante en la promoción de la democracia y los derechos humanos en el ámbito internacional.