Panorama Cajamarquino

EDITORIAL | Diálogo con regiones

La lucha contra la pobreza es y seguirá siendo la principal prioridad del Estado en la ejecución de sus políticas públicas. Por ello, el actual Gobierno impulsa la descentralización en forma articulada con sus autoridades regionales y locales, como el proceso más eficaz para atender las necesidades de todos sus ciudadanos y que están contribuyendo a reducir los indicadores sociales negativos.

 

Tal como lo ha señalado el presidente de la República, Martín Vizcarra, el objetivo de esta labor coordinada con las autoridades en todo el país es servir mejor a la población. Lo cual significa llegar a cada uno de los ciudadanos con mejores servicios, mayores oportunidades de crecimiento y desarrollo. Y esto es solo posible con un proceso de descentralización que coordine sus prioridades para el país.

 

En medio de los retos permanentes que representa reducir los principales indicadores de la pobreza, como son la desnutrición crónica infantil y la anemia, el Poder Ejecutivo se encuentra trabajando en un proceso de acercamiento a las regiones, donde por medio de los Muni-Ejecutivo coordina directamente con sus autoridades, escucha a la población y define las prioridades de las obras y proyectos que los beneficien directamente.

La transferencia de recursos a las regiones, considerada la más alta de las últimas décadas, está atendiendo con preponderancia proyectos de desarrollo en los sectores más urgentes, como salud, educación, transportes y comunicaciones, vivienda y agricultura. De allí que el Jefe del Estado destaque como un logro importante que la descentralización está contribuyendo a reducir los indicadores sociales negativos en el país.

Solo un proceso que garantice el trabajo coordinado de las autoridades en todo el país junto al Poder Ejecutivo, que defina sus prioridades y evite la duplicidad, que asegure la transparencia del uso de recursos ajena a la corrupción y que oriente todos sus esfuerzos a atender las necesidades del ciudadano, es el que asegura la eficacia de una política pública para combatir la pobreza.

Esas son las líneas matrices de un proceso de alto impacto, como la descentralización. De esta manera, se garantiza el éxito de políticas y estrategias de intervención frente a problemas comunes que afectan a las poblaciones de las zonas más vulnerables e históricamente menos atendidas, como en los casos de las heladas y el friaje, como la demanda de nutrición infantil en la primera infancia o la atención de los agricultores para asegurar la producción de alimentos.

 

Ningún otro proceso logra la articulación de acciones de intervención más eficaces que el trabajo coordinado entre Gobierno central, regiones y gobiernos locales, para hacer efectivas las acciones en favor de la población. Esto se ha visto reflejado en los diferentes viajes y visitas de trabajo realizadas por el Jefe del Estado junto a su equipo de ministros, a diferentes regiones del país para los Muni-Ejecutivo. Una estrategia de trabajo y una dinámica de aproximación a la realidad que vive el país para asegurar una visión más objetiva de los problemas que merecen atención y encaminan en forma más acertada la toma de decisiones.