Domingo, Junio 25Panorama Cajamarquino

Real Madrid a un punto de ser Campeón.

A punto de caramelo. Sólo un paso, puntuar la última jornada en Málaga, separa al Real Madrid de levantar su primera Liga en el último lustro. El trofeo está al alcance de su mano. No tiene las asas tan grandes como la de Europa, pero La Liga vale su peso en oro. España también tiene que ser conquistada.

Era la final de antes de la final de la final de Cardiff. No había una copa esperando, pero casi. El Celta se jugaba el orgullo herido; el Real Madrid, la Liga, la vida misma. El encuentro se jugó este miércoles, justo antes de la última jornada por aquel desprendimiento de la grada de Balaídos. Que se habría vuelto a romper si el disparo de Cristiano Ronaldo hubiese salido tan desviado.

El Celta puso minas en la alfombra que dirige al Madrid a su primera Liga del último lustro. Apretó muy arriba y asfixió al equipo de Zidane. Pero Cristiano mandó una bomba de oxígeno a la red. Con la izquierda, desde la media luna, el 7 volvió a clavarla en una noche que marca temporadas y decide títulos. 13 goles en los últimos 10 partidos contando el de después. Registros finals de un nuevo Cristiano, más fresco que nunca, arma de destrucción masiva seleccionada por Zidane.

El Madrid controló el marcador, pero el juego. El gol subió, pero el partido no lo tuvo en las manos. El líder respiró con Benzema, Isco, Kroos y Modric. Pero atrás le dejaron sin aire.

El Celta provocó errores en la salida y generó ocasiones. Keylor sacó la mejor. Wass intentó el gol de Cristiano, pero al guardameta blanco no se le doblaron las manos. El Madrid perdió el sitio y los gallegos contaron con ocasiones para empatar. Al Madrid le quedó alguna contra bien hilada por sus finas agujas, pero al traje se le vieron las costuras. A pesar de eso, el líder aguantó su renta al descanso.

Y esa contra llegó justo después. A Guidetti se le bajaron las persianas dentro del área. Pero en la habitación del Madrid entró la luz. Danilo montó la contra, Isco la guió y Cristiano la remató. Inapelable.

La noche se tranquilizó, pero sólo un rato. Hasta que Aspas se fue a la calle. Martínez Munuera le sacó su segunda amarilla por, según el árbitro, simular un penalti de Ramos que existió. Y Balaídos se encendió. Y el Celta. Y el partido.

Cristiano también pidió penalti, Jonny que le sacasen una tarjeta que le hubiese dejado sin jugar en La Rosaleda. Y marcó Guidetti después de un paradón de Keylor. Pero también lo hizo Benzema a pase de Marcelo. Fue la respuesta inmediata para cerrar un encuentro al que Kroos le puso la guinda. El Real Madrid ganó otra final y ya sólo quedan dos. La primera vale un preciadísimo título de Liga. Un empate en Málaga es suficiente y ni siquiera harían falta penaltis. Esa es la flor de Zidane.

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